José Antonio Rueda se prepara para volver a competir. El vigente campeón del mundo de Moto3, primer piloto andaluz de la historia en alcanzar esa cima del motociclismo, se encuentra en la última fase de su recuperación del grave accidente que sufrió en Malasia en el tramo final de la pasada temporada, cuando ya tenía el título en su poder. La campaña 2026 le abre un nuevo desafío con su desembarco en la categoría intermedia, Moto2, donde tendrá una nueva máquina y habrá mayor competencia si cabe. « La recuperación va muy bien. Estoy muy contento viendo cómo está evolucionando todo y espero llegar en buenas condiciones a los test», confirma el sevillano en una entrevista a uno de sus patrocinadores, Pont Grup, difundida por Prensa Sport. No ha podido estar en los test de Valencia pero ya se subió a una máquina de Moto2 en Montmeló: «Es cierto que la moto que probé en verano era bastante antigua, por lo que no sabría decirte con exactitud, ya que ha cambiado mucho en los últimos tres o cuatro años. Por eso, todavía no tengo claro en qué puntos habrá que centrarse más. Sí tengo claro los aspectos en los que debo mejorar como piloto para adaptarme encima de la moto . Es una moto nueva para mí y el salto a Moto2 es muy distinto, así que habrá que ver cómo evolucionamos en los primeros test y en las primeras carreras», desgrana Rueda. De su evolución como piloto en estos años en el Mundial tiene mucha responsabilidad su técnico, Jordi Gallardo , para quien el palaciego sólo tiene palabras de agradecimiento: «Para mí ha significado mucho. Encima de la moto me aporta muchísima confianza y era el cambio que más pedía durante los dos últimos años. El equipo lo hizo posible y, gracias a ello, he podido disfrutar mucho de esta temporada. Ha sido fruto de mucho trabajo y esfuerzo, tanto mío como del equipo. Entre todos hemos conseguido el título, que para mí es algo increíble , algo con lo que siempre he soñado», remarca el campeón de Los Palacios. En Moto2 accede ahora a una nueva dimensión. La temporada pasada ejerció de referencia en Moto3, todos querían su aspiración y aprovecharse de su velocidad, pero con el salto de categoría existen algunas incógnitas que sólo el tiempo, su aprendizaje continua, su talento y su adaptación a un nuevo contexto competitivo irán despejando. «Al principio creo que tocará ir un poco detrás de alguien para aprender -asume Rueda-, pero gracias a ese proceso también he conseguido mejorar mucho como piloto , saber cómo llevar mejor la moto y en qué aspectos debo seguir mejorando», señala. En este sentido, asegura el palaciego que ha aprendido «a rodar más tiempo solo, a gestionar mejor las situaciones y a prepararme para llevar una moto más grande, como la que voy a pilotar este año», asumiendo con humildad, la que siempre lo ha caracterizado, que « en una categoría nueva siempre toca seguir aprendiendo , especialmente al principio, y habrá que fijarse en los demás para ir dando pasos adelante». En Moto2 se encontrará este año a rivales con más horas de vuelo, como advierte el propio Rueda: «Hay muchos pilotos con muchísima experiencia dentro de la categoría. Además, las motos son muy similares entre sí , lo que hace que sea muy difícil marcar esa pequeña diferencia necesaria para poder estar delante. Eso es lo que creo que la hace más compleja», analiza. Su objetivo es «terminar el año bien y disfrutarlo muchísimo», así como «aprender todo lo posible y, si se puede pedir un poco más, luchar por alguna carrera». Volviendo al año pasado, Rueda se proclamó campeón del mundo antes de terminar la carrera en Mandalika por una bandera roja, «un final un poco extraño, porque proclamarse campeón con una bandera roja no es lo más emocionante», reconoce. «Cuando llegué al parque cerrado no había nadie y resultó una situación bastante rara. Aun así, lo disfruté mucho», señala. «Durante la carrera siempre intenté mantenerme entre los tres primeros y, de hecho, no recuerdo haber pasado en ningún momento de la cuarta posición. Sabía que mi principal rival estaba séptimo u octavo, que era justo el límite que yo necesitaba para ser campeón si terminaba entre los tres primeros. Por eso, en cuanto apareció la bandera roja, tuve claro que ya era campeón», recuerda el de Los Chapatales.