Puente fracasa y deja el ferrocarril al borde del colapso por la huelga de seguridad de los maquinistas y el personal de circulación y mantenimiento
El Ministerio de Transportes, dirigido por Óscar Puente, ha sido incapaz de cerrar un acuerdo con los sindicatos del sector ferroviario, que mantienen la convocatoria de huelga desde la madrugada del domingo al lunes en protesta por la seguridad del sistema ferroviario tras los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona).
Pese a las tres reuniones celebradas durante la última semana entre el departamento de Puente y los sindicatos mayoritarios -Semaf, CC OO y UGT-, las negociaciones han terminado en punto muerto.
Desde el viernes, el ministerio no ha vuelto a convocar a los representantes de los trabajadores, evidenciando el fracaso de una interlocución que, lejos de rebajar la tensión, ha dejado al sector al borde de un paro de gran impacto.
Fuentes sindicales han confirmado que continúan los contactos técnicos, aunque estos encuentros carecen de capacidad para desbloquear el conflicto. Desde CC OO han subrayado que "en ese ámbito no se va a desconvocar la huelga", recordando que las reuniones decisivas para alcanzar acuerdos ni siquiera están previstas.
En la misma línea, Semaf insiste en que los trabajadores reclaman "un cambio estructural en la seguridad", lo que exige revisar múltiples aspectos del sistema ferroviario.
La convocatoria de huelga cuenta además con el respaldo de CGT, Sindicato Ferroviario, Sindicato de Circulación Ferroviario y Alferro, organizaciones que ni siquiera han sido incluidas en las negociaciones, lo que ha incrementado la sensación de falta de liderazgo por parte del Ministerio.
El paro afectará a todo el personal del sector: desde maquinistas y personal de circulación hasta mantenimiento, atención a bordo y el resto de servicios que sostienen la red ferroviaria.
La huelga alcanzará tanto a las empresas públicas Adif y Renfe -en viajeros y mercancías- como a los operadores privados Iryo y Ouigo, así como a compañías auxiliares y logísticas como Serveo, Medway, Captrain, Transervi, Redalsa, Tracción Rail o Logirail.
Ante la incapacidad de alcanzar un acuerdo, Transportes ha optado por fijar servicios mínimos que reflejan la magnitud del conflicto: un 73% en alta velocidad y larga distancia, un 75% en horas punta y un 50% en el resto del día en Cercanías, un 65% en media distancia y apenas un 21 % en mercancías.
Las consecuencias ya son visibles. Renfe, Ouigo e Iryo han cancelado más de 330 trenes de alta velocidad y larga distancia entre el 9 y el 11 de febrero, generando un fuerte impacto en la movilidad y en la actividad económica.
Mientras tanto, el Gobierno afronta críticas por una gestión negociadora que no ha logrado ofrecer soluciones ni garantías suficientes en materia de seguridad ferroviaria.
