Carlos Herrera pone voz al nuevo escudo legal para los profesionales del toro
Lo que ocurrió en el Hotel Colón Gran Meliá de Sevilla no fue una simple presentación jurídica. Fue, más bien, una declaración de intenciones. El bufete Martínez-Echevarría Abogados dio a conocer allí su nuevo departamento especializado en Derecho Taurino, en un acto apadrinado por Carlos Herrera, que ejerció de maestro de ceremonias con su habitual claridad y sin disimulos.
El periodista no necesitó florituras: "Es un gran servicio", sentenció, refiriéndose a la iniciativa del despacho. Su intervención, más que protocolaria, tuvo la carga de quien conoce bien el terreno que pisa y comprende la importancia de dotar a la tauromaquia de instrumentos legales específicos en un entorno jurídico cada vez más denso y hostil.
Eugenio Martínez-Echevarría, presidente del bufete, subrayó que el compromiso nace tanto de la vocación profesional como del compromiso personal: "Como aficionados, debemos significarnos por ella", afirmó. La alusión no es menor. El despacho no solo ofrece servicios: toma partido.
Luis Mosquera, encargado de liderar el nuevo departamento, precisó que la propuesta responde a una demanda real y creciente. Toreros, ganaderos, empresarios, apoderados, aficionados y organizadores encontrarán aquí respaldo en áreas que van del derecho civil al penal, pasando por cuestiones sanitarias, laborales o fiscales.
El objetivo, más allá de la asistencia legal, es ambicioso: construir una especialidad jurídica propia, con entidad suficiente para marcar una pauta en el asesoramiento del sector. Contratación artística, derechos de imagen, gestión de plazas, responsabilidad civil o procedimientos administrativos: todo entra en el radio de acción.
La presentación fue también una convocatoria simbólica. Acudieron nombres con peso: Fernando Cepeda, Eduardo Dávila Miura, Tomás Campuzano, así como ganaderos como José Murube, Aurora Algarra, Antonio Miura o Julio de la Puerta. Rostros que no necesitan presentación y que, con su presencia, legitimaron un paso que puede marcar un antes y un después en la estructura de defensa legal de la tauromaquia.
