Que dos equipos alcancen la Super Bowl no se entiende sin un gran rendimiento de sus quarterbacks, el eje sobre el que pivotan los ataques. Y más aun en el
New England Patriots vs. Seattle Seahawks que el domingo dilucidará quién hereda el trono dejado vacante por los
Philadelphia Eagles, porque se trata de dos equipos que la campaña anterior ni siquiera se clasificaron para el playoff: entonces
Drake Maye (23 años) era un rookie que comenzó como suplente en la franquicia de Boston y
Sam Darnold (28) estaba en
Minnesota Vikings, donde revalorizó una carrera a la deriva cuajando una temporada formidable que le valió para labrarse un jugoso contrato con Seattle.
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