'El oficio de pistero, nacido de la pura vocación excursionista y el espíritu de auxilio, ha recorrido un gran camino desde los pioneros de los años cuarenta hasta convertirse en una profesión equipada con tecnología moderna. Para comprender la magnitud de esta evolución, debemos remontarnos a una época en la que esquiar en España no era una actividad de masas, sino toda una aventura donde la seguridad dependía de la solidaridad y el conocimiento del terreno. En las primeras décadas del siglo XX, estaciones como La Molina y Vall de Núria funcionaron como los laboratorios donde se fraguó el auxilio en montaña.
El nacimiento
En La Molina, el servicio de pisteros no surgió de un contrato laboral reglado, sino del ADN del Centro Excursionista de Cataluña. El perfil de aquel primer pistero era...'