El nuevo ritual de Baqueira: nieve de día, Beso de noche
Baqueira Beret hace tiempo que dejó de ser solo una
estación: es un lugar donde el invierno se vive con una precisión casi
artesanal y donde la nieve nos acoge. El Valle de Arán impone por paisaje, pero
también por cultura de acogida; hay algo en la forma en que se llega, se
esquía, se descansa y se vuelve a empezar que convierte la escapada en una
experiencia completa.
Lo que se busca aquí no es únicamente deporte. Se busca ritmo, confort, la sensación —cada vez más rara— de que todo está pensado para que el visitante disfrute sin fricciones.
Baqueira Beret: el invierno que acoge
Baqueira no se sostiene solo sobre su prestigio social o su
aura exclusiva. Se sostiene sobre cifras que explican por qué funciona como un
gran dominio de nieve: 173 kilómetros esquiables, 130 trazados y 2.273
hectáreas, con cotas que van de 1.500 a 2.610 metros y un desnivel de 1.110
metros. Una estación que se mueve con 36 remontes capaces de transportar hasta
62.013 personas por hora.
Pero el dato, por sí solo, no basta. Lo que marca diferencia
es el cuidado: Baqueira trabaja la nieve como un activo esencial, incorporando
tecnología para mejorar la calidad del terreno y su mantenimiento. Esta
temporada refuerza el trabajo de pistas con máquinas pisapistas con winch,
pensadas para pendientes pronunciadas, y amplía su capacidad con 14 innivadores
nuevos, además de sustituir equipos antiguos por modelos más eficientes.
Incluso experimenta con soluciones como la despedregadora, destinada a reducir
el grosor de nieve necesario y optimizar el trabajo del terreno.
La estación también entiende que el lujo contemporáneo incluye
la tecnología digital. Su Ski Track App permite registrar bajadas, kilómetros y
desnivel, e incluso compartir ubicación y rutas en 3D. Y el mapa interactivo
incorpora el estado de pistas, remontes y servicios en tiempo real, como si el
dominio fuera una ciudad blanca perfectamente señalizada.
Y hay otra dimensión menos visible, pero decisiva en su
éxito: el cuidado del entorno. Baqueira vincula su relato a la sostenibilidad
con iniciativas que van desde la reducción del consumo energético y el
reciclaje, hasta el uso de drones para retirar residuos en cauces del valle y
la protección del entorno, reconocido con la distinción Wild Rivers.
MiM Baqueira: descanso de lujo, moderno y acogedor
Tras la montaña, el cuerpo pide calor, silencio, confort. Y
ahí entra el segundo pilar del ritual: el descanso.
El MiM Baqueira (member of Meliá Collection) funciona como
refugio contemporáneo con una baza irrefutable: el estar a pie de pistas, “a
pocos pasos” del telecabina, con acceso directo a la estación. Es decir, sales,
esquías y vuelves. Sin traslados, sin pérdidas de tiempo, sin fricciones.
El hotel es un cinco estrellas boutique con 134 habitaciones
y suites, lo que le permite mantener esa sensación de refugio íntimo que en la
montaña se valora casi tanto como el paisaje.
La atmósfera combina elegancia contemporánea, texturas
naturales, luz suave, tejidos de invierno y detalles refinados que construyen
un entorno cálido sin ostentación.
Sus habitaciones son lujosas, modernas y acogedoras, con un
confort pensado para que el descanso sea parte de la experiencia, y no solo un
paréntesis.
El bienestar se completa con un spa totalmente renovado, con
circuito de hidroterapia, gimnasio y tratamientos, proponiendo una forma
inteligente de cerrar el día y bajar pulsaciones, recuperar el cuerpo, volver a
respirar.
MiM pertenece a la marca boutique MiM Hotels, integrada en
Meliá Collection y propiedad de Leo Messi, un dato que suma identidad sin que
perdamos de vista lo esencial: aquí lo importante es cómo te hace sentir el
lugar.
Y el servicio humano acompaña con una cualidad que hoy ya es
diferencial: un personal amable y profesional, atento sin exceso, eficaz sin
frialdad. En un destino como Baqueira, eso también es lujo.
Beso Baqueira: tardeo con alma mediterránea
Y después del descanso… llega la celebración.
En Beso Baqueira ocurre una contradicción deliciosa: fuera de
sus muros hay nieve pero dentro, el ambiente parece trasladarnos al
Mediterráneo. Beso nace en Formentera en 2012 y ha ido extendiendo su concepto
por distintas localizaciones. En Baqueira hace el gesto más interesante, cambiando
arena y mar por montaña y hielo, como si el invierno necesitara su propio
verano.
Una luz cálida, buena música. Aquí el tardeo se vive con una
energía que no irrumpe, sino que se eleva progresivamente.
El interiorismo ayuda a explicar por qué el lugar funciona.
Beso Baqueira fusiona el carácter cálido de la montaña con una estética
contemporánea de maderas naturales, líneas suaves y una paleta neutra que
envuelve al comensal. El resultado es un lugar que aúna elegancia sin
pretensiones con cercanía y magnetismo cálido.
Del après-ski joven… a la mezcla de edades
Como en cualquier destino de nieve, el primer impulso del
après-ski atrae un perfil joven. Pero lo interesante es lo que ocurre después:
a medida que avanza la tarde, se mezclan edades, estilos y grupos.
Beso Baqueira se ha consolidado como uno de los puntos de
encuentro más deseados del Valle de Arán: como un iglú acogedor, rodeado de
nieve, permite a los esquiadores disfrutar tanto como si estuvieran en su
tumbona en Formentera.
Se come, se bebe y se baila. La gente se siente feliz en
este “tardeo Beso” porque sabe transformar cada tarde en una experiencia
vibrante.
La carta: Mediterráneo que entiende la montaña
La propuesta gastronómica mantiene el espíritu mediterráneo,
pero sabe hablar el idioma de la montaña: platos pensados para compartir, para
alargar la mesa y para que la sobremesa llegue sin esfuerzo.
Entre lo que probamos, hubo propuestas interesantes que son
pura declaración de intenciones. El canelón de aguacate relleno de tartar de
atún rojo de almadraba abre el apetito con frescura y precisión, casi como una
promesa de costa en pleno paisaje blanco. Las alcachofas confitadas en AOVE,
delicadas y carnosas, aportan esa sensación de producto bien tratado, sin
necesidad de artificio. Y si el viaje pide un punto más intenso, aparece el
juego de contrastes: alcachofas con queso Payoyo D.O y esencia de trufa negra,
una combinación rotunda y elegante, con aroma de invierno y memoria de
sobremesa.
Pero el plato que termina de anclar el relato en la montaña,
y en la tradición bien entendida, es el arroz de montaña meloso con conejo y
caracoles: es cálido, envolvente, con ese punto de cocina lenta que encaja a la
perfección después de un día de nieve. Curiosamente, también es uno de los
platos destacados en la propia identidad de la propuesta de Beso Baqueira, como
símbolo de su adaptación al entorno aranés.
La experiencia se completa con una gran selección de vinos y
cócteles, que acompañan el tránsito natural hacia el tardeo y la noche.
Cuando la cena se transforma
Llega el momento de la cena. La música del DJ transforma la
noche en un juego de equilibrio: el público baila en un ambiente que sube sin
volverse artificial.
Y hay un detalle final que suma prestigio a la propuesta: el
compromiso con el territorio. Beso Baqueira apoya a CDIA, entidad local
dedicada a mejorar la calidad de vida de personas con diversidad funcional y
sus familias, y mantiene iniciativas solidarias vinculadas a otras causas
humanitarias.
El ritual perfecto
El nuevo ritual de Baqueira es sencillo y perfecto: nieve de
día, descanso a medida, Beso de noche. Montaña privilegiada, estación cuidada,
servicios a la altura, hotel acogedor y una escena social que convierte la
jornada en mucho más que una jornada.
Porque en el Valle de Arán el invierno se vive con una
intensidad distinta: no solo se esquía, también se vibra. Se alarga. Se
recuerda. Y, por unas horas, incluso se siente como si el verano no estuviera
tan lejos.
