El cinco cilindros TFSI cumple 50 años… y Audi se lo vuelve a prestar a Cupra para el mejor Formentor
Cuando Audi lanzó en 1976 el primer motor de cinco cilindros en el Audi 100, no estaba buscando nostalgia ni épica: buscaba una solución técnica distinta. Los cuatro cilindros se quedaban cortos para el posicionamiento que quería la marca y los seis resultaban demasiado grandes y pesados para sus plataformas. El cinco en línea fue la respuesta perfecta.
Lo que empezó como una decisión racional acabó convirtiéndose en una seña de identidad. Audi no solo desarrolló esa arquitectura, sino que la llevó mucho más lejos que nadie: gasolina, diésel, atmosféricos, turboalimentados y, sobre todo, competición. Con el paso de los años, el cinco cilindros dejó de ser “una opción más” para convertirse en ADN puro.
Rallyes, leyenda y el nacimiento del mito quattro
El gran punto de inflexión llegó a principios de los 80 con el Audi quattro. El motor de cinco cilindros turbo, unido a la tracción total permanente, cambió las reglas del juego en los rallyes. Aquella combinación era salvaje, eficaz y diferente a todo lo conocido.
Los títulos mundiales, los Grupo B y máquinas como el Sport quattro elevaron esta mecánica al olimpo del automovilismo. No era solo potencia: era carácter. El sonido grave, irregular y casi violento del cinco cilindros se convirtió en una banda sonora reconocible a kilómetros de distancia.
Incluso fuera de los rallyes, Audi siguió explotando esa fórmula en circuitos, subidas míticas como Pikes Peak y competiciones de turismos en Estados Unidos. El mensaje era claro: este motor no era un capricho, era una declaración de intenciones.
No solo Audi: el cinco cilindros también tuvo otros hogares
Aunque Audi es quien mejor ha sabido construir el mito, el cinco cilindros no ha sido exclusivo de la marca de los cuatro aros. Otras marcas recurrieron a esta arquitectura por motivos muy distintos.
Volvo, por ejemplo, convirtió el cinco cilindros en parte de su personalidad durante los años 90 y 2000, con motores robustos, llenos de par y con un sonido muy característico. Ford también recurrió a esta solución en su etapa de colaboración con Volvo para dar vida a algunos de sus compactos deportivos más recordados.
Volkswagen exploró el concepto desde otro ángulo con el VR5, una solución compacta pensada para modelos generalistas. Incluso marcas como Mercedes o Land Rover apostaron por cinco cilindros diésel, valorando su equilibrio entre suavidad y resistencia.
Ninguno, eso sí, logró asociar esta arquitectura a una imagen deportiva tan potente como Audi.
El regreso definitivo: el 2.5 TFSI moderno
Tras desaparecer durante un tiempo en los años 90, el cinco cilindros volvió con fuerza en 2009 con el TT RS. A partir de ahí, Audi afinó el concepto hasta llegar al actual 2.5 TFSI, una auténtica obra de ingeniería moderna.
En su versión más reciente, este motor ofrece 400 CV y 500 Nm en el RS 3, con cifras propias de un superdeportivo de hace no tanto tiempo. Acelera de 0 a 100 km/h en menos de cuatro segundos y sigue siendo compacto, ligero y montable en posición transversal.
Pero más allá de los números, lo que enamora es cómo entrega la potencia y cómo suena. En un mundo dominado por motores cada vez más filtrados, este cinco cilindros mantiene una personalidad casi artesanal.
El “regalo” a Cupra: mismo ADN, distinto estatus
Aquí llega uno de los movimientos más interesantes de los últimos años dentro del Grupo Volkswagen. Audi ha decidido compartir su joya mecánica con Cupra, permitiendo que el Cupra Formentor VZ5 monte el cinco cilindros 2.5 TFSI.
No es un gesto menor. Supone abrir el cofre de los tesoros de Audi para reforzar la imagen deportiva de Cupra. Pero también deja claro que hay jerarquías: el Formentor se queda en 390 CV y 480 Nm, por debajo de las cifras del RS 3.
¿Por qué 390 CV y no 400?
La diferencia no es casual ni anecdótica. Audi quiere seguir siendo Audi. Cupra puede acercarse, pero no igualar ni superar al RS 3 en cifras puras.
Además, el Formentor no es un compacto bajo y ligero, sino un crossover con mayor peso, otro centro de gravedad y una puesta a punto distinta. El motor ha sido recalibrado para encajar con el sistema 4Drive, la transmisión DSG y el enfoque más polivalente del modelo.
El resultado es un coche extremadamente rápido y emocionante, pero con un carácter algo más progresivo y utilizable que el del RS 3. Menos radical en números, igual de carismático en sensaciones.
Sonido, carácter y una experiencia diferente
El cinco cilindros del Formentor VZ5 suena a cinco cilindros, y eso ya es mucho decir. El escape, la gestión de válvulas y el ajuste general ofrecen un tono grave, bronco y reconocible, aunque con matices propios respecto al Audi.
No es mejor ni peor: es distinto. En el Cupra, el motor se integra en un conjunto más versátil, pensado para el día a día, pero capaz de ofrecer momentos de auténtica emoción cuando se le exige.
50 años después, el cinco cilindros sigue teniendo sentido
En plena era de electrificación, híbridos y normativas cada vez más estrictas, que un motor como este siga vivo es casi un acto de resistencia. El cinco cilindros de Audi cumple 50 años demostrando que la pasión también forma parte de la ingeniería.
Que ahora llegue al Formentor, aunque sea con “solo” 390 CV, es una prueba más de su vigencia. No es un motor del pasado: es un símbolo que se adapta al presente sin perder su alma.
Y mientras siga sonando así, habrá motivos para celebrarlo.
