Carlos Alcaraz suma su séptimo Grand Slam después de una gran final contra Noval Djokovic en Melbourne. Completa el círculo el murciano, que ansiaba este título más que ningún otro, que ya está buscando sitio e imagen para marcárselo en la piel. Sentado ya a la mesa con John McEnroe y Mats Wilander con siete grandes títulos después de levantarse ante los calambres y los vómitos y Zverev y aguantar en la final al mejor Djokovic de los últimos tiempos, de sus mejores tiempos. Le costó más de lo que esperaba, pero con este Djokovic nunca se puede fiar uno. Finalista con muchísimos honores después de una semifinal de quitarse el sombrero ante Jannik Sinner y una final de rendirse a sus pies. Es el mejor de los mejores, sin duda, y amplía esa categoría tras este Abierto de Australia, aunque no logre ese número 25 en su palmarés de Grand Slams. La grandeza no solo se mide en números. Sigue siendo, no obstante, el líder del tenis masculino, con 24.