Una mujer se desmaya mientras ella y su pareja reciben 140 latigazos en un castigo público por tener relaciones sexuales y beber alcohol
Una escena de gran dureza se vivió en la provincia indonesia de Aceh, donde una pareja fue sometida a un castigo público de 140 azotes por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio y consumir alcohol, prácticas prohibidas bajo la estricta interpretación de la sharia vigente en la región.
El castigo, ejecutado en un parque ante decenas de personas, provocó que la mujer perdiera el conocimiento y tuviera que ser atendida por personal sanitario.
Aceh es la única provincia de Indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo, que aplica un código penal basado en la ley islámica, autorizado desde que obtuvo un estatus de autonomía especial en 2001. Bajo esta normativa, las relaciones sexuales extramatrimoniales y el consumo de alcohol se consideran delitos castigables con azotes públicos.
Organizaciones de derechos humanos denuncian que estas prácticas constituyen tratos degradantes
Según explicó el jefe de la policía religiosa de Banda Aceh, Muhammad Rizal, la pareja recibió 100 azotes por mantener relaciones sexuales y otros 40 por beber alcohol. “No hacemos excepciones, ni siquiera con nuestros propios miembros”, afirmó, en referencia a que entre los castigados ese mismo día también se encontraba un agente de la policía de la sharia, sorprendido con una mujer en un lugar privado. Ambos recibieron 23 azotes.
Los castigos se llevaron a cabo con una vara de ratán, siguiendo el procedimiento habitual en la región. Testigos presenciales señalaron que la mujer mostró signos de agotamiento extremo antes de desmayarse, momento en el que fue trasladada a una ambulancia para recibir atención médica. Su pareja, aunque visiblemente afectada, logró mantenerse en pie hasta el final de la ejecución.
El acto formó parte de una jornada en la que seis personas fueron castigadas por violar el código islámico. Las autoridades locales defendieron la medida como un mecanismo para “preservar la moral pública”, mientras que organizaciones de derechos humanos volvieron a denunciar que estas prácticas constituyen tratos degradantes y vulneran estándares internacionales.
La flagelación pública sigue contando con un amplio apoyo social en Aceh, donde también se castigan conductas como el juego ilegal, el consumo de alcohol, las relaciones homosexuales o la convivencia entre parejas no casadas.
El año pasado, dos hombres fueron azotados 76 veces cada uno tras ser declarados culpables de mantener relaciones sexuales.
Pese a las críticas internacionales, las autoridades de Aceh aseguran que continuarán aplicando la normativa mientras siga vigente su estatus especial.
