En las artes marciales mixtas (MMA) , más concretamente en la mayor organización de la industria, la UFC, los seguidores siempre se han aferrado a diferentes figuras que lograban derribar la barrera de los deportes de combate, atletas que, con su carisma y sus actuaciones dentro del octágono, conseguían poner en el mapa una disciplina que estuvo durante muchos años condenada al ostracismo. Uno de los ejemplos más actuales que han podido posicionar las MMA en la vitrina internacional en los últimos tiempos ha sido el hispanogeorgiano Ilia Topuria, quien con sus éxitos competitivos ha permitido que este deporte asome la cabeza entre el espectro ya preestablecido, que en nuestro país lo copa el fútbol. Otro referente fue, sin duda, el irlandés Conor McGregor, aunque sus problemas extradeportivos le han arrastrado a las páginas de sucesos en no pocas ocasiones. Sin embargo, hay un luchador que emergió hace ya más de una década y que permitió colocar a las MMA como una disciplina marcial en el más sentido estricto de la palabra . Fue Georges St-Pierre, una especie de 'Pelé o Maradona', un tipo que logró proclamarse doble campeón de la UFC (en el peso wélter y en el medio), y dominó con gran autoridad durante muchos años. GSP, como se le conoce, firma el epílogo del libro 'Asalto al octágono' (HarperCollins) , una publicación española que cuenta la historia de la UFC. Y, en esta obra, ha hablado sobre el éxito y futuro del actual campeón del peso ligero de la UFC, Ilia Topuria que, considera, debería pasar por un súper combate contra el actual campeón del peso wélter, Islam Makhachev. «Ilia Topuria es formidable, el cielo es el límite para él. Es un luchador muy completo, es muy bueno en todas las facetas, es un campeón real, un gran modelo para la juventud . Es muy bueno dentro y fuera del octágono. Espero verle pelear contra Islam Makhachev, sería una pelea alucinante para los aficionados », apunta St-Pierre durante su entrevista. Solo el tiempo dirá si ese combate termina dándose, pero los aficionados al deporte ya lo catalogan como el pleito que podría reventar todos los récords, algo así como ocurriera hace ya varios años entre Khabib Nurmagomedov y Conor McGregor.