Crítica de "Enviad ayuda": la isla de las tentaciones ★★★★
Tal vez “Send Help (Enviad ayuda)” se vea perjudicada por el recuerdo de “El triángulo de la tristeza”, aunque el proyecto lleve en la cocina de Hollywood más de seis años. Lo cierto es que su estreno es motivo de celebración, porque nos ayuda a recuperar al Sam Raimi que más amamos: el de “Ola de crímenes, ola de risas” y “Arrástrame al infierno”, el cineasta que cree que puede hacer una película con la libertad creativa con que Chuck Jones hacía uno de sus memorables cortos animados.
Porque “Enviad ayuda” no es más (ni menos) que un corto del Coyote y Correcaminos en una isla desierta, en el que una oficinista adicta a “Supervivientes”, tan torpe en lo social como lista en todo lo demás, y su nuevo e indeseable jefe, que quiere despedirla, se ven obligados a convivir en circunstancias extremas después de sufrir un accidente de avión.
La inversión de roles de poder está asegurada, aunque a Raimi, más que la metáfora social, le interesa el escenario como hilarante, sanguinario divertimento, como respuesta ácida y descarnada a la comedia romántica de aventuras estilo “Seis días y siete noches”. En sus manos, y en las de los excelentes McAdams y O’Brien, la guerra de sexos es una película de serie B con piedras en la vesícula biliar.
Lo mejor:
Nos gusta recuperar al Sam Raimi más gamberro y juguetón, al fan de Avery y Jones que dirigió “Posesión infernal”.
Lo peor:
El tercio final le debe demasiado a “El triángulo de la tristeza”, aunque el tono de la película sea muy distinto.
