Hijo del gasfiter muerto en La Moneda acusa “silencio del Estado”
El hijo del gasfiter que murió trabajando en el Palacio de La Moneda reclamó públicamente por aún no tener respuestas, pese a que el fallecimiento de su progenitor ocurrió en octubre de 2024.
“490 días sin respuesta para la familia de un gasfiter que perdió la vida al interior del Palacio de La Moneda”. Así comienza una carta publicada este jueves en el diario El Mercurio.
La carta fue enviada por Mauricio Morales Soto, hijo de Hugo Morales Lobos, gasfiter de La Moneda que falleció en octubre de 2024 tras una jornada laboral de 18 horas continuas.
El deceso llevó a una investigación penal que desató una crisis al interior del Gobierno de Gabriel Boric, y motivó el compromiso de un sumario administrativo para esclarecer lo ocurrido, en donde, según la familia del trabajador, no se han entregado resultados.
“Más de un año y cuatro meses desde que se anunciara un sumario administrativo que, hasta hoy, no ha entregado conclusiones ni explicaciones públicas”, aseguró Morales.
Morales manifestó que “lo más preocupante es que esta espera no solo se limita al ámbito administrativo interno, sino a su cargo como empleado público”.
Obras de remodelación en el Palacio de La Moneda. Foto: Aton.
Morales Soto, en su carta, criticó la labor realizada por la Contraloría General de la República, en donde aseguró que esta “mantiene a la familia sin respuesta, pese a que el pasado 18 de diciembre se solicitó formalmente una reunión a través la Ley de Lobby, no hemos recibido dictamen de la petición”.
“Tratándose de un caso ocurrido en la sede del Poder Ejecutivo, el silencio institucional resulta difícil de comprender y aún más de justificar. La prolongación de los plazos, la falta de información y la ausencia de diálogo no solo profundizan el dolor de una familia, sino que también ponen en entredicho el compromiso del Estado con la transparencia, la rendición de cuentas y el respeto por la vida de los trabajadores”, declaró en la carta.
En ese contexto, se preguntó: “¿Cuántos días más deben pasar para que se entregue una respuesta? ¿Qué mensaje se transmite a la ciudadanía cuando incluso los mecanismos formales, como la Ley de Lobby, no obtienen respuesta?”.
Finalizó la carta declarando que la verdad y la justicia son un deber del Estado y que no deberían ser dependientes del paso del tiempo ni del desgaste de quienes la exigen.
