'Si Kitzbühel es la catedral de la velocidad, Schladming es la meca de las disciplinas técnicas. No existe nada en el calendario de la Copa del Mundo comparable a la Night Race. No es solo una carrera de esquí; es un concierto, una final de Champions y una fiesta nacional austriaca, todo empaquetado en una pista espectacular.
Se corre, en la pista Planai. Más que una pista, es un mito. Desde que la Night Race se consolidó a finales de los 90, Schladming ha transformado el esquí alpino. Aquí no se viene a ver pasar a los corredores en silencio; aquí se viene a rugir.
Hablamos de 50.000 espectadores (sí, has leído bien) abarrotando las gradas metálicas que trepan por la montaña. Multitud de banderas rojas, a veces bengalas, un sonido ensordecedor y los focos iluminando la pista Planai co...'