Cuándo comienza el mes de Ramadán en 2026: los productos que suben de precio antes de la celebración
Cada año el Ramadán se adelanta en el calendario gregoriano entre 10 y 11 días, porque se rige por el calendario islámico lunar, que tiene aproximadamente 354 días. Para 2026, según cálculos astronómicos basados en la posición de la luna, se espera que este periodo de ayuno y reflexión comience la noche del 18 de febrero, con el primer día de ayuno previsto para el 19 de febrero (estos detalles se confirman en la tradicional observación del creciente lunar).
Esta fecha marca el inicio de un mes en el que los musulmanes adultos y sanos se abstienen de comer y beber desde el amanecer hasta el atardecer, acompañando el ayuno con oraciones, lectura del Corán y actos de caridad. El Ramadán debe durar entre 29 y 30 días, por lo que su final y la celebración de Eid al-Fitr, la festividad que pone fin al ayuno, se espera también a mediados de marzo de 2026.
Más allá de su significado religioso y social, el Ramadán tiene efectos económicos bien documentados, particularmente en los mercados de alimentación. A medida que la fecha de inicio se acerca, la demanda de ciertos productos básicos aumenta rápidamente, y en muchos países esto se traduce en ajustes de precios que los consumidores empiezan a notar semanas antes del primer día de ayuno.
¿Qué productos suben de precio durante el Ramadán?
Aunque el fenómeno no afecta de forma uniforme a todo el mundo, numerosos análisis muestran que los precios de los alimentos tienden a subir antes y durante el Ramadán, impulsados tanto por el aumento de la demanda como por factores de oferta. Un estudio reciente que analiza precios de alimentos durante el período de Ramadán observó que prácticamente todas las categorías de alimentos experimentan incrementos antes, durante y después de este mes, aunque con variaciones según el producto y el país.
Este patrón no es casual: antes del inicio del ayuno, las familias comienzan a comprar ingredientes para las comidas del suhur (la comida previa al amanecer) y del iftar (la comida que rompe el ayuno al atardecer). Esa compra anticipada eleva la demanda de ciertos productos básicos, provocando que los comerciantes ajusten precios.
Aunque las subidas de precio pueden variar según el mercado local y las políticas de cada país, hay varios productos alimenticios que con frecuencia registran incrementos en sus costes cuando se acerca el Ramadán:
- Dátiles y frutos secos: Tradicionalmente consumidos para romper el ayuno, los dátiles y otros frutos secos suelen experimentar una mayor demanda en los días previos al Ramadán.
- Aceite de cocina: Ingrediente clave en muchas preparaciones culinarias, el aceite es uno de los productos cuyos precios tienden a subir debido a la mayor actividad en cocinas domésticas y restaurantes durante este mes.
- Carne y huevos: En varios mercados internacionales, productos como la carne de ave, el cordero o los huevos, base de numerosas recetas festivas, muestran incrementos de precio conforme se intensifica la demanda de platos especiales para compartir en torno al iftar.
- Arroz, harina y legumbres: Ingredientes básicos en multitud de platos tradicionales, estas categorías también pueden registrar variaciones de precio, especialmente si las compras anticipadas por parte de los consumidores reducen temporalmente la disponibilidad en el corto plazo.
Es importante destacar que el impacto no se observa en todos los países o regiones de igual forma. Por ejemplo, algunos gobiernos, como el de Bangladesh, han intentado asegurar que no haya aumentos significativos en productos básicos mediante políticas de precios antes y durante el Ramadán, aunque no siempre con éxito total.
También es fundamental tener en cuenta que las subidas de precio antes del Ramadán no siempre son cíclicas o garantizadas, y pueden depender de factores como la inflación general, la logística o decisiones políticas en cada país.
En España, donde la comunidad musulmana vive y celebra el Ramadán con relativa continuidad, la atención a estos movimientos de precios se convierte en parte de la vida cotidiana de muchas familias, tanto para compras domésticas como para restaurantes que ofrecen menús especiales durante el mes sagrado.
