El cometa interestelar 3I/ATLAS se activó tras su paso por el Sol y liberó compuestos orgánicos inesperados
El cometa interestelar 3I/ATLAS, el tercero identificado fuera de nuestro sistema solar, mostró una actividad química mucho mayor de la prevista después de su mayor acercamiento al Sol. Observaciones infrarrojas detectaron una liberación intensa de agua, gases y compuestos orgánicos, un comportamiento que sorprendió a la comunidad científica.
El hallazgo surgió de un estudio reciente alojado en arXiv, liderado por el investigador Michael Werner. El análisis utilizó datos del observatorio espacial SPHEREx de la NASA y se enfocó en el periodo posterior al perihelio del cometa, ocurrido el 29 de octubre de 2025.
Las imágenes revelaron que, tras ese punto de máxima cercanía solar, 3I/ATLAS aumentó su actividad hasta 20 veces. El núcleo comenzó a expulsar grandes cantidades de agua, monóxido de carbono, dióxido de carbono y compuestos orgánicos como metanol y metano.
Antes de ese acercamiento, el comportamiento era distinto. Cuando el objeto se ubicaba entre las órbitas de Júpiter y Marte, los registros mostraban un cuerpo con baja actividad. En agosto de 2025, los instrumentos detectaban sobre todo dióxido de carbono, con señales mínimas o inexistentes de agua y otras moléculas complejas.
El cambio posterior al perihelio sugiere que el calor solar penetró capas profundas del núcleo, lo que activó hielos que permanecían intactos. Este patrón coincide con el observado en cometas del sistema solar, donde primero se liberan sustancias más volátiles y luego compuestos más pesados.
Para los astrónomos, el caso resulta relevante porque indica que la composición química y la respuesta térmica de cometas interestelares podrían ser más comunes de lo que se creía. Esto aporta información clave sobre la formación de cuerpos helados en otros sistemas estelares.
Aunque el estudio aún espera revisión por pares, los datos representan un avance importante en la comprensión de estos objetos raros que cruzan nuestro vecindario cósmico.
Qué observaron los telescopios más avanzados sobre 3I/ATLAS
Tras su descubrimiento en julio de 2025, se confirmó que 3I/ATLAS provenía de fuera del sistema solar. Esto lo convirtió en apenas el tercer objeto interestelar detectado por la astronomía moderna.
El interés científico llevó a una campaña global de observación. Participaron Hubble, James Webb, Gemini South, Very Large Telescope y varios observatorios de radio distribuidos en distintos continentes.
En paralelo, el proyecto Breakthrough Listen, dedicado a la búsqueda de señales de vida inteligente, apuntó radiotelescopios hacia el cometa. El Allen Telescope Array informó que no se detectaron señales que ameritaran análisis adicional.
Resultados similares surgieron del radiotelescopio MeerKAT, cuyos datos indicaron que el comportamiento químico y físico del objeto coincide con el de un cometa natural. Tampoco aparecieron indicios de origen tecnológico.
El Green Bank Telescope reforzó esa conclusión al no identificar emisiones de radio artificiales asociadas a 3I/ATLAS. En conjunto, el proyecto Breakthrough Listen señaló que no se detectaron tecnofirmas y que el cometa se comporta según procesos astrofísicos conocidos.
Algunos científicos plantearon reservas. El astrofísico de Harvard Avi Loeb consideró que el tiempo de observación fue limitado y que aún existen anomalías por analizar. Señaló que futuras interacciones, en especial durante un acercamiento a Júpiter, podrían aportar nuevos datos.
Qué pasará con el cometa 3I/ATLAS en los próximos meses
El 19 de diciembre, 3I/ATLAS pasó relativamente cerca de la Tierra. La distancia fue muy grande como para representar peligro alguno, pero permitió recopilar información adicional mediante telescopios terrestres y espaciales.
Tras ese punto, el cometa inició su alejamiento gradual del Sol. A medida que se enfría, su actividad disminuirá. Liberará menos gas y su brillo seguirá apagándose, un proceso habitual en este tipo de cuerpos.
El siguiente evento relevante en su trayectoria será su aproximación a Júpiter en marzo de 2026. La intensa gravedad del planeta podría modificar levemente su recorrido, una interacción que los astrónomos observarán con atención.
Luego, 3I/ATLAS continuará su viaje hacia el espacio profundo y probablemente no volverá a acercarse a la Tierra. Los datos obtenidos durante este periodo seguirán bajo análisis durante años, debido a que se trata de un objeto poco común y científicamente valioso.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
