Partidos políticos parecen navegar sin rumbo en política exterior
Tradicionalmente, la política exterior no es tema de las campañas electorales; tampoco de los planes de gobierno, en los que ocupa poco o ningún espacio.
En un mundo en transformación, como el de hoy; caracterizado por una “desoccidentalización” –se considera que Occidente es historia– y dinámicas económicas, comerciales y geopolíticas muy distintas a las de las pasadas siete décadas, esta compleja realidad debería preocupar a las agrupaciones electorales, en particular en un país pequeño, como Costa Rica, que basa su defensa y seguridad exterior en el ámbito internacional. Pero la revisión de las propuestas de gobierno evidencia lo contrario.
Entiendo “política exterior” como el conjunto de principios, valores y actos que orientan la acción externa de un gobierno. Pero esta no puede limitarse solo a premisas, sin un plan de trabajo para el logro de las metas y objetivos.
Hay que diferenciar entre política exterior de Estado y de Gobierno y la gestión de las relaciones externas. Se requieren propuestas en lo bilateral y en lo multilateral, reconociendo la posición que ocupa el país en el sistema internacional y mundial.
Por consiguiente, la política exterior se relaciona con comercio exterior, pero no con esquemas de integración regional o del quehacer exterior de algunas iniciativas que responden a ámbitos muy específicos de las relaciones externas. Por ejemplo, la defensa de la soberanía es parte de la identidad de Estado como actor internacional y está más vinculada a la otra acción externa de un actor estatal: la defensa. Y Costa Rica debe tener una política defensa (no confundir con acción militar).
En cinco planes de gobierno (Costa Rica Manda, Esperanza y Libertad, Esperanza Nacional, PIN, Justicia Social) no aparece ninguna propuesta sobre política exterior. En los de Centro Democrático, Partido de los Trabajadores, PPSO y Unión Democrática aparece el concepto, pero vinculado a una idea muy concreta, o relacionado con política internacional y comercial. No se identifican los retos y desafíos que enfrenta Costa Rica para, a partir de ello, formular acciones que permitan recuperar el espacio de maniobra y la posición del país, debilitada en los últimos años.
En los 11 documentos en que aparece algún detalle o iniciativas puntuales, hay variaciones significativas, porque van desde enfoques centrados en el soberanismo y la seguridad hasta la integración profunda, diplomacia climática y reformas estructurales del servicio exterior. Y de este grupo de partidos en los que sí hay mención de lo exterior, se comprueba que, en algunos casos, no existe claridad sobre lo que es la política exterior de un Estado como Costa Rica.
Se identifican cuatro ejes o temas que se mencionan relevantes: i) reforma del servicio exterior, aludiendo a su profesionalización, cuando esto ocurrió desde varios años. ii) integración regional para fortalecer los lazos en la región, lo cual existe en los actuales esquemas del SICA. iii) “diplomacia para el desarrollo” pensada en términos de atracción de inversión extranjera, lo que desconoce las tareas propias de las misiones diplomáticas costarricenses. iv) soberanía y agendas globales como un esfuerzo más orientado a retirar a Costa Rica de los esquemas de coordinación multilateral, considerando que afectan la soberanía o la identidad del ser costarricense. Esto último evidencia el desconocimiento sobre la globalización, el multilateralismo y la gestión de lo mundial y global para países pequeños, sobre todo en contextos de confrontación hegemónica.
Resulta relevante revisar los aportes de las agrupaciones electorales que más desarrollan el tema y que cuentan con un nivel considerable de apoyo electoral. Para ello, uso el orden alfabético.
Coalición Agenda Ciudadana: alude a política exterior feminista, antirracista e inclusiva, busca rescatar el liderazgo de Costa Rica en materia de derechos humanos, una diplomacia climática e impulsar la Agenda 2030 y los ODS.
Frente Amplio: fusiona los ministerios de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior, algo que es la práctica en muchos países. También menciona una política exterior feminista, impulsar la idea de Sur Global y romper relaciones con países como Israel y suspender negociaciones como las de la Alianza del Pacífico.
Partido Liberación Nacional: sugiere una revisión del multilateralismo, recuperar la diplomacia hacia Centroamérica, reformas en el Ministerio de Relaciones Exteriores, impulsar nuevas modalidades de cooperación y acciones orientadas a la seguridad y la cooperación antidrogas.
Partido Liberal Progresista: restablecer relaciones con Taiwán, adhesión al Tratado de Asociación Transpacífica y acuerdos con Emiratos Árabes e Israel.
Partido Nueva República: designar un ministro para Relaciones Exteriores y Comex –pero no alude a una fusión–, defensa de la soberanía frente a agendas globales, oposición firme a la supuesta ideología de género en foros internacionales.
Partido Pueblo Soberano: propone una política exterior pragmática y sin neutralidad ante el autoritarismo, negociar acuerdos de cooperación policial (un asunto más del Ministerio de Seguridad) y profundizar la integración con Panamá para eliminar controles fronterizos (tema más de comercio exterior que de la Cancillería).
Partido Unidad Social Cristiana: concibe la política exterior como activa, vocal, pragmática y sin neutralidad ante el autoritarismo, enfocando la acción exterior hacia la diplomacia para el desarrollo, económica y tecnológica. Tener un liderazgo normativo global, alianzas con la Unión Europea en materia policial, fortalecer las relaciones con las grandes potencias y profesionalización del servicio exterior basada en la meritocracia.
Con pocas excepciones, los partidos en contienda no formulan una política exterior y, lo más preocupante, parecen desconocer la realidad internacional de este segundo cuarto del siglo XXI. Además, tienden a ignorar los principios de política exterior vigentes en Costa Rica desde mediados del XIX.
camuza@gmail.com
Carlos Murillo Zamora es catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA).
