La historia de Paddy Pimblett se aleja del relato clásico del luchador . No encaja en los estereotipos habituales ni por físico ni por carácter. Extrovertido, casi cómico y con una imagen poco convencional, el peleador de Liverpool se ha convertido en una de las figuras más reconocibles de la UFC actual. El origen de su carrera se remonta a un amigo y a una pelea concreta, Clay Guida contra Diego Sánchez. Aquel combate le descubrió un deporte distinto, uno en el que la energía y la personalidad también tenían espacio: las artes marciales mixtas (MMA). A partir de ahí, entrenar se convirtió en su máxima prioridad. Para poder pagarse el gimnasio, Pimblett vendía dulces en el colegio, algo que terminó costándole la expulsión y la etiqueta de alumno 'sin futuro' para muchos profesores. El tiempo acabaría desmintiéndolos. Debutó como profesional en 2012, con solo 17 años, encadenó tres victorias y a los 18 ya competía en Cage Warriors. Tras un inicio irregular, enlazó siete triunfos que lo llevaron al cinturón de la compañía, que llegó a defender en 2016. Aunque perdió el título en su siguiente pelea, se mantuvo en el radar de la élite y, con un balance de 3-1 en sus siguientes combates, la UFC terminó llamando a su puerta. Aunque definitivo, este no fue el primer intento de la compañía estadounidense para fichar a esa estrella en ciernes. En Full Send Podcast, Pimblett reveló que cinco años atrás, cuando solo tenía 21, la UFC ya quiso ficharlo, pero no se vio preparado y declinó la oferta. A esto se le sumaba el buen pago que tenía en Cage Warriors. Y es que, a pesar de su juventud, su estilo de pelea, su personalidad extravagante y su apariencia lo convirtieron en un ídolo local, atrayendo él solo a grandes masas de gente. Esto era algo que la promotora de Dana White no podía dejar escapar . Su debut llegó en 2021 frente a Luigi Vendramini. Lo noqueó en el primer asalto y, de inmediato, comenzó a captar la atención del público. En apenas una pelea ya era toda una sensación. La UFC decidió aprovecharlo llevándolo a su tierra natal, Londres. Allí se enfrentó a Rodrigo Vargas. Pero el combate estuvo precedido por otro episodio clave: un cruce con Ilia Topuria que dio origen a una de las rivalidades más mediáticas del momento. Unos antiguos tuits de Pimblett sobre la guerra de Georgia encendieron la chispa. El enfrentamiento fue inmediato. La semilla estaba plantada. Dentro de la jaula, Pimblett sometió a Vargas ante su público. Volvió a Londres meses después y repitió fórmula ante Jordan Leavitt. Tras la victoria, utilizó el micrófono para lanzar un mensaje sobre salud mental, animando a hablar de los problemas personales tras el suicidio reciente de un amigo. Algo que permitía ver más allá del peleador y que fue aplaudido por muchos. El UFC 282 fue otra fecha destacada. Volvió a coincidir con Topuria , esta vez siendo ambos parte del cartel principal, por lo que se robaron el espectáculo en la rueda de prensa. Deportivamente, sin embargo, llegaron las dudas. Su victoria por decisión ante Jared Gordon fue polémica y muchos lo vieron perdedor. Para una parte del público, Pimblett había tocado techo. Un año después regresó ante un Tony Ferguson muy lejos ya de su mejor versión y encadenando seis derrotas consecutivas. Pimblett ganó por decisión, pero sin despejar del todo las incógnitas. La respuesta definitiva llegó en su siguiente combate. Sometió a King Green en el primer asalto y entró por primera vez en el top 15 del peso ligero. Como número 12 del ranking se enfrentó a Michael Chandler, séptimo clasificado y exaspirante al título. Pimblett lo finalizó en el tercer asalto, cerrando muchas críticas y firmando la victoria más importante de su carrera. Esa fue su última aparición en la jaula. A partir de ahí, el contexto de la división hizo el resto. El retiro de Dustin Poirier, la salida de Islam Makhachev y otros movimientos internos lo catapultaron hasta el top 5 sin necesidad de pelear, algo muy criticado por buena parte del público, quienes no consideraban que se hubiera ganado ese puesto. Polémicas a un lado, la UFC tenía un plan claro . La semilla que se plantó en 2022 por fin podría dar frutos. Era el momento de cerrar la rivalidad con Topuria en el UFC 324, velada que abría el año y el nuevo contrato televisivo con Paramount. Sin embargo, los problemas extradeportivos del campeón impidieron ese choque . La alternativa fue inmediata. Paddy Pimblett se jugará el cinturón interino frente a Justin Gaethje, una leyenda del peso ligero. Una oportunidad que muchos consideran prematura. Pero en la UFC, el contexto importa tanto como el mérito. El ganador tendrá la oportunidad de unificar el título frente a Ilia Topuria. Para Pimblett no es solo un cinturón. Es la validación definitiva de un camino poco convencional que comenzó vendiendo dulces en el colegio y que, contra todo pronóstico, lo ha llevado hasta la cima del deporte.