El pacto de Lecornu con los socialistas hace fracasar otras dos mociones de censura en Francia
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, se ha llevado un nuevo balón de oxígeno superando este viernes dos mociones de censura contra su gobierno gracias al partido socialista con quien había negociado previamente para obtener su salvación y sacar adelante los presupuestos de 2026.
Los extremos políticos en la oposición, la ultraderecha y la extrema izquierda, habían presentado sendas mociones esta semana después de que Lecornu recurriera a un mecanismo constitucional (el artículo 49.3) para adoptar la parte de los ingresos de los presupuestos sin someterlos a voto, tras convencerse de que no lograría reunir una mayoría parlamentaria y no cumpliendo con su palabra de no recurrir al famoso decretazo que tantas veces utilizaron sus antecesores en el cargo.
La moción de censura presentada por La Francia Insumisa, los ecologistas y los comunistas ha recibido el voto de 269 diputados, frente a los 288 necesarios para tumbar al Ejecutivo. Asimismo, la de la extrema derecha de la Agrupación Nacional, se ha quedado con 142 sufragios, muy lejos de la mayoría absoluta necesaria.
Una vez fracasadas las mociones, Lecornu ha activado de nuevo el artículo 49.3 para adoptar sin voto el pilar de los gastos de los Presupuestos y eso dará pie de nuevo a la presentación de nuevas mociones de censura que se debatirán la semana próxima, que salvo sorpresa mayúscula tendrán como resultado nuevos fracasos tras el acuerdo entre el primer ministro y los socialistas.
El jefe del Ejecutivo galo se ha defendido subrayando que el texto de las cuentas públicas es resultado de un compromiso con los equilibrios parlamentarios. "Éste no es el texto inicial del Gobierno, es un texto salido del compromiso" y "resultado de los equilibrios" del hemiciclo, ha señalado Lecornu en su réplica a los discursos de los ponentes de las mociones de censura. El proyecto de presupuestos busca sanear las endeudadas cuentas públicas y reducir el déficit público al 5% del PIB en 2026. Para evitar que los socialistas le censuren, incluyó varias medidas sociales. Y aunque ha admitido que esos presupuestos no son perfectos, ha justificado su adopción sin someterlos al voto ante la imposibilidad de conseguir una mayoría que votara un texto.
La segunda economía de la UE está sumida en una crisis política desde el adelanto electoral de 2024, que dejó una Asamblea Nacional sin mayorías y dividida en tres bloques: izquierda, centro y ultraderecha. Lecornu llegó al poder en septiembre y para evitar la caída de su gobierno en el Parlamento, como le ocurrió a sus dos predecesores, prometió a la oposición socialista que sometería los presupuestos al voto del Parlamento. Su estrategia logró la adopción de la primera parte, relativa a la financiación de la Seguridad Social, pero las discusiones se estancaron en la parte sobre la financiación del Estado, por lo que cerró la puerta esta semana al debate parlamentario.
