Ni Venezuela ni Ucrania: el país que durante casi un siglo fue objetivo de potencias extranjeras
Cuando se habla de invasiones hoy, los focos suelen irse a Ucrania o a otras intervenciones contemporáneas. Pero si la pregunta es qué país del mundo hispano ha tenido que enfrentarse en más ocasiones a fuerzas extranjeras que intentaron imponer su voluntad por la vía militar, el nombre que aparece una y otra vez en los manuales de historia es México.
No se trata de una sola guerra, ni de un único enemigo. A lo largo de casi un siglo el territorio mexicano fue escenario de desembarcos, ocupaciones, bloqueos navales e intervenciones protagonizadas por varias potencias. Algunas campañas buscaban reconquistar, otras cobrar deudas a cañonazos, otras forzar cambios políticos; y otras, directamente, expandir fronteras.
El primer aviso: España intenta volver (1829)
México apenas llevaba unos años como país independiente cuando llegó el primer gran intento de revertirlo. En 1829, fuerzas españolas desembarcaron en la zona de Tampico (Tamaulipas) en lo que se conoce como la Expedición de Barradas, un intento de reabrir el control colonial. La operación terminó en derrota y quedó como uno de los últimos esfuerzos militares serios de España por recuperar México.
Francia: la Guerra de los Pasteles (1838-1839)
Antes de la gran intervención francesa de los años 60, hubo un precedente menos recordado: la Guerra de los Pasteles. Francia impuso un bloqueo naval y atacó posiciones en Veracruz (incluida la fortaleza de San Juan de Ulúa) en 1838-1839, en un episodio que mezcló reclamaciones económicas y presión diplomática armada, que se cerró con un acuerdo de paz en marzo de 1839.
La herida que cambió el mapa
La guerra con Estados Unidos marcó un antes y un después. Tras el conflicto de 1846-1848, el Tratado de Guadalupe Hidalgo obligó a México a ceder aproximadamente el 55% de su territorio, incluyendo extensas regiones que hoy forman parte de varios estados del suroeste de EE. UU.
La intervención europea a tres bandas
A comienzos de la década de 1860, México vivió un episodio especialmente delicado porque arrancó con una coalición europea y desembocó en un proyecto imperial. En 1861, España, Francia y el Reino Unido firmaron un acuerdo para intervenir y presionar por el pago de deudas, y sus fuerzas desembarcaron en Veracruz. Pero pronto Francia llevó la operación mucho más lejos: buscó consolidar un régimen aliado y terminó por instalar a Maximiliano de Habsburgo como emperador. España y el Reino Unido acabaron retirándose, mientras Francia transformó la intervención en un proyecto de cambio de régimen.
La resistencia mexicana y el contexto internacional acabaron forzando la retirada francesa y el proyecto imperial se derrumbó. Además, durante el imperio de Maximiliano hubo voluntarios y contingentes europeos (por ejemplo, austriacos y belgas) integrados en el esfuerzo militar del bando imperial.
La ocupación estadounidense de 1914
En plena Revolución Mexicana, el puerto de Veracruz volvió a ser el punto de presión. Entre el 21 de abril y el 23 de noviembre de 1914, fuerzas estadounidenses ocuparon la ciudad, incrementando la tensión entre ambos países y con impacto político dentro de México.
La Expedición Punitiva
La escalada continuó. Tras el ataque de fuerzas villistas en territorio estadounidense, el ejército de Estados Unidos lanzó la llamada 'Punitive Expedition' (oficialmente 'Mexican Expedition'), entrando en México en 1916 para perseguir a Francisco 'Pancho' Villa, principalmente en el estado de Chihuahua. La operación, dirigida por John J. Pershing, se prolongó hasta febrero de 1917 y dejó una huella profunda en la relación bilateral.
Japón: el Escuadrón 201
México declaró la guerra a las potencias del Eje en 1942 (Alemania, Italia y Japón) tras ataques (sobre todo alemanes) contra petroleros mexicanos. Más tarde, envió una unidad de combate al exterior: el Escuadrón 201 (las 'Águilas Aztecas'), que participó en operaciones en la campaña de Filipinas, con apoyo táctico y misiones de combate en 1945.
