¿Se pueden dejar muebles en las zonas comunes de una comunidad? La Ley de Propiedad Horizontal lo confirma
Las mudanzas, aunque forman parte de la vida cotidiana de cualquier edificio, suelen generar tensiones inesperadas entre vecinos. Zonas comunes como pasillos, rellanos y entradas se convierten en escenarios de tránsito intenso de cajas, muebles y electrodomésticos, lo que altera la rutina diaria de quienes habitan el inmueble. De esta manera, los ruidos a deshoras, el desplazamiento de objetos pesados y la ocupación temporal de espacios comunes son factores que pueden generar molestias importantes, vulnerando artículos específicos de la Ley de Propiedad Horizontal que regulan la convivencia.
Durante este traslado, en el que se le da la bienvenida a un nuevo vecino, es habitual que se produzcan pequeñas incidencias que afectan directamente a los domicilios y a las zonas compartidas. Los vecinos pueden notar marcas en el suelo, rozaduras en paredes o puertas, o incluso molestias por el movimiento constante de objetos que interfiere con su tranquilidad. Esto se debe a que el trasiego de muebles voluminosos y electrodomésticos no solo implica un esfuerzo físico significativo sino que también puede derivar en situaciones de conflicto si no se organiza correctamente, ya que altera la utilización normal de los elementos comunes.
Además de los ruidos y desperfectos, la presencia prolongada de objetos en rellanos o escaleras puede afectar la seguridad y el tránsito de otros vecinos. Muchas veces se produce un pacto implícito de confianza para permitir el paso o la ocupación temporal, pero no siempre se respeta de manera uniforme. En este contexto surge la pregunta sobre la legalidad de dejar muebles u otros objetos en zonas comunes por períodos breves, un escenario que también se repite cuando se realizan obras dentro de los domicilios y es necesario trasladar temporalmente elementos a espacios compartidos.
El artículo 9 de la Ley de Propiedad Horizontal
La Ley de Propiedad Horizontal establece claramente las normas de uso de los espacios comunes. En particular, el artículo nueve establece que los propietarios deben "respetar las instalaciones generales de la comunidad y demás elementos comunes, ya sean de uso general o privativo de cualquiera de los propietarios, estén o no incluidos en su piso o local, haciendo un uso adecuado de los mismos y evitando en todo momento que se causen daños o desperfectos".
Este marco legal confirma que el uso de las zonas comunes debe ser responsable y que cualquier ocupación, aunque temporal, debe evitar perjuicios a los demás vecinos. Por tanto, aunque no venga explícito este caso, dejar muebles de manera ocasional puede ser tolerable si se realiza con cuidado y con el beneplácito del vecindario, pero cualquier descuido que produzca daños o molestias continuas contraviene el espíritu del artículo.
Consulta los estatutos para comenzar con buen pie
Por otro lado, el artículo seis otorga a las comunidades la capacidad de regular internamente estas situaciones. Según el texto "Para regular los detalles de la convivencia y la adecuada utilización de los servicios y cosas comunes, y dentro de los límites establecidos por la Ley y los estatutos, el conjunto de propietarios podrá fijar normas de régimen interior que obligarán también a todo titular mientras no sean modificadas en la forma prevista para tomar acuerdos sobre la administración". Este artículo subraya la importancia de consultar los estatutos propios antes de cualquier mudanza o traslado, ya que cada comunidad puede tener reglas específicas sobre el uso temporal de pasillos y rellanos.
En la práctica, la aplicación de estos artículos recomienda que cualquier traslado de muebles debe planificarse y, de ser necesario, coordinarse con el presidente de la comunidad o el responsable legal de los escritos oficiales. Comunicar previamente la mudanza permite evitar malentendidos y garantizar que la ocupación de los espacios comunes sea temporal, segura y respetuosa con la rutina de los demás vecinos. Este tipo de coordinación es especialmente relevante en comunidades estrictas donde la tolerancia hacia la ocupación de espacios compartidos es limitada.
