Junts puja por ser el principal látigo contra Óscar Puente
A las 9.30 horas de ayer, antes incluso de que acabase el luto oficial decretado por el Gobierno tras la tragedia ferroviaria en Adamuz, Junts registró de manera simultánea en el Congreso y en el Senado sendas peticiones de comparecencia urgente del ministro de Transporte, Óscar Puente. Hasta ese momento, a lo largo del lunes y gran parte del martes, los independentistas habían estado respetando la tregua pactada de facto por las formaciones políticas del país. Llegaron incluso a cancelar una rueda de prensa que tenían programada para el lunes, por respeto a las víctimas de Córdoba.
Pero el accidente de tren de Rodalies del martes por la noche, que se saldó con un maquinista muerto y 37 heridos, terminó de colmar el vaso. En el partido independentista interpretaron que ya no se podían quedar callados ante la concatenación de accidentes y dieron el paso de responsabilizar al Gobierno por lo sucedido.
En la petición de comparecencia, Junts pide a Puente que acuda a la Cámara Baja y a la Alta "para informar de la crisis de Rodalies, la mala gestión de la crisis ferroviaria y el colapso de las infraestructuras en Cataluña". Es una petición muy vaga, pero que permite a los independentistas atacar por varios frentes. No sólo puede ir a por Puente, que lo hará, sino que también sirve para presionar a uno de sus rivales políticos en clave catalana, ERC.
Lo evidenció el propio Carles Puigdemont ayer, que denunció que Cataluña "camina directa hacia el bloqueo" en términos generales y que lo visto con la red ferroviaria "es la parte más palpable de este caos". Según explicó el expresidente de la Generalitat, la solución para estos problemas no es "crear un nuevo organismo en el que continúa mandando Renfe, sino haciendo un traspaso íntegro de todo el sistema ferroviario".
Con sus palabras, Puigdemont ataca directamente a la empresa mixta gestionada por el Gobierno central y la Generalitat, fuente de un acuerdo de Pedro Sánchez con ERC. Al igual que ha sucedido con la financiación singular para Cataluña, también acordada con los republicanos, los postconvergentes intentan trasladar la imagen de que la formación de Oriol Junqueras se está contentando con pequeñas cesiones para su comunidad autónoma, un mero maquillaje, mientras que son ellos los únicos que pelean de verdad en Madrid por ganar nuevas competencias.
Puigdemont insistió en que el servicio de Rodalies es "un infierno diario y una sangría económica constante para las empresas" y que todo ello se debe "a la dejadez de los gobiernos del Estado español, indistintamente del color político". "Llenan los diarios de grandes anuncios, de lluvia de millones, pero llegan cuatro gotas mal contadas, y cada año que pasa es una capa más que se añade y que explica la situación actual", añadió.
Las declaraciones del expresidente forman parte de una estrategia más amplia para desgastar al Gobierno. El diputado de Junts en el Congreso Josep María Cruset, portavoz adjunto de la formación, llegó incluso a intentar vincular a Óscar Puente con sus antecesores. "Hoy el responsable se llama Puente; ayer era Ábalos y antes De la Serna o Pastor", aseguró en una convocatoria a los medios de comunicación lanzada por el partido.
En línea con su jefe, Cruset también criticó los anuncios del Gobierno y los acuerdos con ERC: "Ni migajas de financiación, ni traspasos fantasma, ni lluvias de inversiones que nunca llegan", añadió. "El dinero de los catalanes debe quedarse en Cataluña y debe servir para garantizar un servicio ferroviario digno para los catalanes", apuntaló.
La petición de comparecencia de Óscar Puente de Junts se suma a la que registró un día antes, el martes, Vox. El partido de Santiago Abascal no llegó a respetar en ningún momento la tregua política y empezó a culpar al ministro desde el minuto uno. Su portavoz en el Congreso, Pepa Millán, también anunció que había registrado la petición de comparecencia de los presidentes de Renfe y Adif, así como diversas preguntas por escrito al Gobierno.
