Israel inicia con la demolición de la sede de la ONU para refugiados palestinos en Jerusalén Este
El martes 20 de enero, las autoridades de Israel iniciaron la demolición de la sede de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) en Jerusalén Este. Excavadoras y fuerzas de seguridad desmantelaron varios edificios del recinto, el cual albergaba suministros de ayuda humanitaria para Gaza y Cisjordania. Esta acción representa una medida contra una entidad de la ONU y provocó el rechazo inmediato de la comunidad internacional.
"Unrwa-Hamas había cesado ya sus operaciones en ese lugar y no tenía más personal de la ONU ni realizaba actividades de Naciones Unidas allí. El recinto no goza de ningún tipo de inmunidad, y la confiscación del mismo por las autoridades israelíes fue con la legislación israelí y la internacional", indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí en un comunicado. Mientras el gobierno de Israel defienden su decisión, las Naciones Unidas defienden la inviolabilidad del sitio bajo el derecho internacional.
Ministro israelí celebra la demolición de la sede de la ONU
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, calificó la demolición de las instalaciones de la UNRWA en Jerusalén Este como un logro histórico para la soberanía de Israel. Durante el acto, el funcionario describió a la organización como un grupo de "partidarios del terrorismo" y celebró su expulsión del sitio. Ben-Gvir aseguró que estas medidas se repetirán contra cualquier entidad que represente una amenaza para el Estado.
Bajo una postura firme contra organizaciones con supuestos vínculos con Hamás, el ministro reafirmó que la presencia de la agencia de la ONU en territorio bajo control israelí resulta inaceptable. Los medios oficiales presentaron sus declaraciones como una validación del control total sobre la ciudad.
Guterres condena la destrucción y exige la restauración
Las autoridades de Israel justifican la demolición de la sede de la UNRWA bajo el argumento de que la propiedad del terreno pertenece al Estado. Esta acción se ampara en una ley aprobada en 2024 que prohíbe las actividades de la agencia en el país. El gobierno israelí sostiene que el procedimiento cumple con la legislación nacional e internacional, por lo que rechaza cualquier acusación sobre la violación de inmunidades diplomáticas.
El conflicto escaló debido a las acusaciones de Israel sobre una supuesta infiltración de Hamás en el personal de la organización. A pesar de estas afirmaciones, el gobierno no presenta pruebas concluyentes que confirmen dichos vínculos. Por el contrario, la UNRWA defiende la neutralidad de su mandato humanitario y subraya que su labor resulta esencial para la supervivencia de millones de refugiados palestinos.
Ante estos hechos, el Secretario General de la ONU, António Guterres, condena la destrucción y exige la restauración de las instalaciones. La organización recuerda que sus sedes poseen protección bajo la Carta de las Naciones Unidas y la Convención sobre Privilegios e Inmunidades. "Inviolable e inmune", calificó. Según los expertos, este ataque sin precedentes viola el derecho internacional y pone en riesgo la integridad del sistema global de protección a los refugiados.
