El mito caído: por qué los eléctricos son más fiables y reparables
Un análisis masivo de ADAC, el mayor club automovilístico de Europa, revela que los coches eléctricos muestran menores tasas de fallo y llamadas de asistencia por avería que los vehículos con motor de combustión interna. Los datos muestran que la probabilidad de romperse en carretera disminuye cuando el coche es eléctrico.
¿Realmente son más fiables los vehículos eléctricos?
¿Por qué menos averías?
- Un motor eléctrico es mecánicamente más simple: menos partes móviles, menos puntos de fallo.
- Sin sistema de escape, embrague ni cambios de aceite.
- Menor estrés térmico en la unidad de potencia.
¿Dónde aún pierden?
- Fallos en sensores o software pueden requerir talleres especializados.
- Reparaciones en baterías pueden ser costosas si no están en garantía.
Reparables sí, pero ¿más baratos?
El argumento “los EV son caros de reparar” tiene matices. Aunque componentes como las baterías pueden ser caros, muchas averías comunes son más baratas de resolver que en un ICE:
- Menor desgaste de frenos gracias a la frenada regenerativa.
- Sin filtros ni aceites que sustituir cada 15.000 km.
- Reparaciones in situ posibles en muchos casos.
Casos prácticos en talleres
Lunes, 09:30. Llega un SUV eléctrico con error de sensor de batería 12 V. Técnico con pistola de aire y escáner OBD lo resuelve en 45 min. Mientras tanto, un diésel con fallo en el turbo y EGR lleva horas de mano de obra y piezas costosas.
¿Qué significa esto para el usuario?
- Menor coste de mantenimiento a medio y largo plazo.
- Mejor fiabilidad en los primeros años de vida útil.
- Ecosistema de talleres especializado en expansión.
Conclusión: el mito se rompe, pero la historia continúa
La simplicidad mecánica, menores componentes móviles y sistemas regenerativos no solo reducen fallos, sino que permiten reparaciones más rápidas y menos frecuentes que en un motor de combustión tradicional.
¿Significa esto que todos los EV son perfectos? No. Pero el concepto de que “son frágiles y caros de reparar” ya no se sostiene frente a los hechos y cifras actuales.
