Los agricultores intentarán bloquear en el Alto Tribunal Europeo el acuerdo de la UE y Mercosur
Los agricultores europeos intentarán paralizar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur en los tribunales. Así lo han anunciado los sindicatos agrícolas de la UE a las puertas de la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, con el objetivo de presionar a los eurodiputados y que voten a favor de una posible remisión del texto del acuerdo con Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que examine la compatibilidad del acuerdo con los tratados europeos e intentar forzar su modificación o incluso su retirada si el dictamen del tribunal fuese desfavorable sobre la conformidad del acuerdo con la legislación de la UE o los principios fundamentales de la integración europea.
Las autoridades han desplegado una importante presencia policial, reforzada por la policía antidisturbios (CRS), para proteger el Parlamento Europeo, que se ha visto rodeado por centenares de tractores y unos 4.000 agricultores, principalmente de Francia, Bélgica, Italia, Polonia y España. El objetivo de los agricultores es aumentar la presión sobre los eurodiputado, forzar reuniones con muchos de ellos y mantener las protestas en Estrasburgo hasta la votación de mañana.
Gracias a la oposición de varios países -entre ellos Francia, Italia, Grecia o Bélgica- lograron forzar la inclusión en el texto de cláusulas de salvaguarda, que permitirán restablecer aranceles si se considera que las importaciones de Mercosur generan una desestabilización, con una variación de los flujos o una caída de precios superior al 5%, al igual que las cláusulas espejo, que suponen exigir reciprocidad en términos de reglas sanitarias o de utilización de fitosanitarios; y en los controles sanitarios, veterinarios y de fitosanitarios sobre los productos que lleguen de Suramérica.
Sin embargo, el canciller de Paraguay, Rubén Ramírez, que ostenta la presidencia rotatoria del bloque sudamericano, tiró por tierra estas medidas de salvaguardia en favor de los agricultores europeos aprobadas por la Comisión Europea porque "no forman parte del histórico acuerdo de libre comercio suscrito en Montevideo en diciembre del año pasado. Por tanto, estas cláusulas no deben incluirse en el acuerdo ni ser consideradas. Ramírez ya ha advertido de que si estas cláusulas se aplican, el documento que firmarán las partes debe renegociarse, aunque "tenemos herramientas para la solución de diferencias".
La mayoría de sindicatos agrícolas europeos, incluidos los españoles, se oponen de forma tajante al acuerdo desde el principio y eso ha motivado movilizaciones, en particular en las últimas semanas en varios países. Consideran que el acuerdo es especialmente nocivo para los productores de remolacha de azúcar, caña de azúcar, pollo y, sobre todo, carne de vacuno; mientras que beneficiaría a los sectores del vino y los quesos, así como a los sectores industriales. Los manifestantes también protestan por la financiación de la Política Agrícola Común (PAC) en el nuevo proyecto presupuestario plurianual y exigen medidas de simplificación.
Pero la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sigue sin darse por aludida y ha dado un paso más allá, tras afirmar que "no nos vamos a detener en América Latina. El año pasado alcanzamos nuevos acuerdos con México, Indonesia y Suiza, y estamos trabajando en un nuevo acuerdo de libre comercio con Australia, además de avanzar en negociaciones con Filipinas, Tailandia, Malasia, Emiratos Árabes Unidos y otros países". Además, ha puesto el foco en la India y aseguró que, tras Davos, viajará a ese país, donde "aún queda trabajo por hacer, pero estamos a las puertas de un acuerdo comercial histórico".
