El fútbol es especial porque tiene muchos factores indominables que disocian el resultado del juego. Sobre todo, hay uno que no acepta el control: el gol. A veces lo marcas sin chutar a portería, un rival lo firma en propia puerta, y otras eres incapaz de convertirlo aunque remates a un palmo de la portería sin oposición. Nadie sabe por qué. Evidentemente, hay condiciones que facilitan el acierto o el error. Por ejemplo, la técnica de remate, la posición del cuerpo, la anticipación a la acción, la intuición de dónde caerá el balón, el engaño al portero, la pausa en el gesto final, la elección entre potencia o localización, la convicción, la concentración y muchas más. Todo ello te acerca al gol. Por eso, hay especialistas muy cotizados en el mercado. Sin embargo, sólo te ayudan a ganar, nunca te garantizan el éxito a corto plazo.
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