"Trump no bajará el ritmo frenético, pero a partir de ahora mandará la política interna"
Hace solo 12 meses que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, pero parece que hayan sido años. En tiempo récord, el presidente estadounidense ha reconfigurado la política en Washington y reordenado el tablero geopolítico mundial.
Su agenda acelerada, la cruzada contra la inmigración, el pulso con las instituciones y su peculiar manera de entender las relaciones globales a golpe de arancel, y saltando de Ucrania a Medio Oriente y de Venezuela al Ártico, son el fruto de cuatro años en la retaguardia preparándose para este momento. Con unas elecciones de medio término a la vuelta de la esquina, LA RAZÓN entrevista a quien fuera su asesor de seguridad nacional, John Bolton, ahora uno de los mayores críticos del republicano.
Pregunta: Si todo esto ha ocurrido en solo un año, ¿qué podemos esperar de los próximos cuatro?
Respuesta: No creo que Trump vaya a bajar el ritmo. Tenía muchas cosas en la cabeza y las lanzó lo más rápido que pudo. En el segundo año, la situación cambia, tiene que pensar en las elecciones legislativas de noviembre que, a partir de ahora, muchas decisiones estarán más condicionadas por la política interna.
P: Hay expertos que dicen que el votante estadounidense no decide su voto por política exterior.
R: Es cierto que, en general, la gente vota por temas domésticos, pero lo internacional también influye. Para muchos seguidores de Trump —no los republicanos típicos, sino los MAGA— cualquier atención a asuntos internacionales ya es un problema. Y cómo gestione asuntos como Israel y Gaza puede tener un coste político para él. Si el régimen de Maduro sobrevive en Venezuela, y si el régimen post-Castro sobrevive en Cuba, las comunidades venezolano-americana y cubano-americana (muy grandes) no lo van a aceptar.
P: Según los últimos estudios, su popularidad no sube, pero tampoco baja. Está entre el 40% y el 42%, como al inicio. ¿Qué está pasando?
R: Sus cifras sí han bajado, aunque siguen siendo un poco mejores que en su primer mandato. En aquel momento se decía que su apoyo tenía un “suelo alto y un techo bajo”, es decir, se movía dentro de un rango pequeño. Hablo con republicanos que le votaron y me dicen: “Es horrible lo que está haciendo, pero sigue siendo mejor que Kamala Harris”. Trump es un político muy afortunado. El Partido Demócrata es un desastre. Todavía no se ha recuperado de la derrota de 2024. Al final, la respuesta a como corregir los abusos de Trump tiene que venir del Partido Republicano. Muchos han estado callados el último año. Creo que eso está empezando a cambiar.
P: Trump fue a Venezuela sin aprobación del Congreso. ¿Es una nueva forma de hacer política en Estados Unidos?
R: Hay un debate histórico sobre el papel del Congreso. Pero, para mí, la autoridad constitucional del presidente como comandante en jefe le daba a Trump la autoridad necesaria para hacer lo que hizo en Venezuela. Mi queja es que no fue lo bastante lejos.
P: ¿Podemos ver esto en otros lugares, como Groenlandia?
R: No creo que Trump vaya a usar la fuerza militar contra Groenlandia. Si lo hiciera, habría un terremoto político en Estados Unidos. Es una idea absolutamente ridícula. La necesitamos para la seguridad —no solo de Estados Unidos, sino de toda la OTAN— frente al riesgo Rusia y China en el Ártico. Atacar o forzar algo rompería la OTAN de forma irreversible.
P: ¿Cree que Trump se está haciendo más fuerte ante la inacción de Europa?
R: Hay gente en Europa que dice: “Podemos defendernos solos; lo hará todo la Unión Europea”. Eso no es verdad. Para bien o para mal, no lo es. Durante la Guerra Fría, uno de los objetivos claros de la Unión Soviética era romper la OTAN, separar Europa de Estados Unidos. Y una razón por la que perdieron la Guerra Fría es que no lo lograron. Y me preocupa que ahora Trump esté haciendo ese trabajo por ellos, tanto para Rusia como para China, que no dicen nada… porque estarían encantados de ver a la OTAN desintegrarse.
P: ¿Cuál cree que es el mayor problema para Trump ahora mismo?
R: La economía será el tema más importante. También la inmigración, aquí hay dos cuestiones: una es cerrar la frontera a la inmigración ilegal, y Trump en gran parte lo ha logrado. La otra prioridad era deportar a inmigrantes sin papeles. Si hablas de deportar a quienes cometieron delitos después de llegar, mucha gente lo apoya. Pero si hablas de expulsar a personas que han construido una vida aquí, puede que a la gente no le guste, y muchos no creen que sea correcto tener agentes federales que parecen militares parando a estadounidenses en la calle y diciendo “enséñeme su identificación”. Lo de Minneapolis no da buena imagen.
P: ¿Qué podemos esperar en los próximos tres años?
R: Podrían ser tres años más de lo mismo, pero la situación política en Estados Unidos está cambiando, y eso va a afectar a Trump, le guste o no.
