El Renacimiento Maya en Yucatán: informe del año uno
Hay informes que cumplen con el ritual institucional de rendir cuentas, y hay otros que trascienden esa función para convertirse en un parteaguas histórico. El Primer Informe del gobernador Joaquín Díaz Mena, celebrado el día de ayer en la ciudad de Mérida, pertenece, sin duda, a esta segunda categoría.
Su historicidad se reforzó con la presencia de altos funcionarios del Gobierno de México y mandatarios de diversas entidades federativas, lo cual dio cuenta del respaldo institucional al proyecto de desarrollo regional que encarna el Renacimiento Maya. Asistieron Raquel Buenrostro Sánchez, titular de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno federal; Marath Baruch Bolaños López, Secretario del Trabajo y Previsión Social del Gobierno de México; Clara Brugada Molina, Jefa de Gobierno de Ciudad de México; Layda Elena Sansores San Román, Gobernadora de Campeche; Rocío Nahle García, Gobernadora de Veracruz; y Eduardo Ramírez Aguilar, Gobernador de Chiapas. Y estuvieron representados todos los sectores del pueblo de Yucatán.
Con retórica clara y directa el Gobernador Joaquín Díaz Mena dio cuenta de la densidad de decisiones estructurales ya en marcha y respaldadas con datos, presupuesto y ejecución territorial. Yucatán no escuchó un balance administrativo; escuchó la exposición de un proyecto de Estado en operación: el Renacimiento Maya.
Por primera vez en décadas, el desarrollo del estado se presentó como un sistema coherente. Infraestructura, política social, salud, educación, seguridad, economía, cultura y ordenamiento territorial dejaron de aparecer como piezas sueltas y comenzaron a leerse como engranajes de una misma arquitectura pública.
Los datos son el primer indicador de ruptura histórica. En un solo año, hay obra pública en los 106 municipios, más de 5 mil 600 acciones de infraestructura, 3 mil 700 millones de pesos invertidos con lógica territorial y no discrecional. No es menor: significa el abandono definitivo del modelo que concentraba recursos en pocos cotos de atención y relegaba regiones enteras al rezago.
En infraestructura estratégica, el punto de inflexión es evidente. La ampliación y modernización del Puerto de Progreso, con una inversión superior a 12 mil millones de pesos, y su articulación con el Tren Maya de carga —más de 25 mil millones adicionales— colocan a Yucatán en una posición inédita: pasar de periferia logística a nodo estratégico nacional e internacional. Esto no es promesa; es obra en ejecución y planeación alineada.
En lo social, el Informe documenta un cambio de escala. Programas como Mujeres Renacimiento, Juventudes Renacimiento y la expansión del sistema DIF operan como política de bienestar con acompañamiento, derechos y enfoque de largo plazo. El dato es contundente: decenas de miles de beneficiarios, con reglas claras y crecimiento programado, no improvisación.
La salud merece un capítulo propio en la historia reciente del estado. La reactivación de hospitales, la inversión en infraestructura, el combate al dengue con herramientas científicas de vanguardia y, sobre todo, el arranque del nuevo Hospital O’Horán —el más grande del sureste— marcan un antes y un después. Que Yucatán sea el primer estado en firmar IMSS-Bienestar en la nueva etapa federal es señal de alineación estratégica y de apuesta por un sistema universal y público.
En seguridad, el Informe mostró continuidad y fortalecimiento del modelo Yucatán: datos, prevención y control territorial al mismo tiempo. Más de 130 mil servicios de emergencia atendidos, 25 mil operativos, 630 nuevas patrullas y una estrategia de prevención social que ya alcanza a 98 mil personas. No hay triunfalismo, pero sí una tesis clara: la seguridad se construye todos los días, con Estado presente.
La dimensión económica confirma el cambio de ciclo. 19 inversiones anunciadas, 34 mil millones de pesos comprometidos y más de 19 mil empleos en perspectiva no llegan por casualidad. Llegan cuando hay certeza jurídica, planeación y una narrativa clara de hacia dónde va el estado. El turismo, con cifras récord en visitantes, derrama y cruceros, se integra a esa lógica de crecimiento con identidad y distribución territorial.
Finalmente, hay un elemento profundamente histórico que suele subestimarse: la cultura y la identidad como política pública. El censo de parteras mayas, la certificación de bordadoras con respaldo de la UNESCO, la enseñanza de la lengua maya en escuelas y el impulso al deporte como política social revelan algo fundamental: el desarrollo ya no se concibe en Yucatán como negación de su raíz, sino como su proyección al futuro.
El cierre del Informe dejó una cifra que resume todo: 87 % de los compromisos ya tienen presupuesto asignado y están en marcha. En un estado acostumbrado a planes que no se ejecutan, ese dato es, por sí solo, histórico.
Este Informe marca el inicio de una etapa de consolidación. Yucatán no está improvisando ni administrando inercias. Está construyendo, con datos y decisiones, un modelo propio de desarrollo territorial, en coordinación con el Gobierno de México encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La historia no suele anunciarse cuando comienza. Pero a veces, como ahora, deja suficientes evidencias para reconocerla. El Renacimiento Maya, la visión del Gobernador Joaquín Díaz Mena, compartida por el pueblo de Yucatán, avanza y es una realidad que se consolida día con día.
