La Airef eleva la previsión de crecimiento el 2,4% pero exige un "marco fiscal sólido" para evitar las insostenibilidad de las finanzas públicas
La Airef revisará al alza tres décimas la previsión del PIB del 2026 desde el 2,1% hasta el 2,4%, pero ya advierte de una "desaceleración progresiva hacia tasas por debajo del 2% hasta 2030". Una evolución que la presidenta de la Autoridad Fiscal, Cristina Herrero, asegura que a la "moderación del crecimiento global, la ralentización esperada de los flujos migratorios y una mejora de la productividad que, aunque positiva, resulta insuficiente para compensar plenamente el envejecimiento de la población", entre otros factores, pero ha subrayado esta incertidumbre "no justifica ni debe ser obstáculo para la presentación de los Presupuestos Generales".
Herrero ha hecho estas declaraciones en su intervención durante el II Evento Anual del Observatorio Económico, organizado por Mapfre Economics y 'El Confidencial', en el que ha expresado que, pese a que la deuda pública sobre el PIB ha bajado en 25 puntos básicos tras la pandemia, sigue estando por encima del 100%, por lo que prevé una reducción sea "más lenta de aquí hacia adelante", y no alcanzaría el 95% hasta 2030 "con un escenario menos propicio". Por ello, pidió "consenso sobre las prioridades nacionales. Quizás estos tiempos más complejos son el momento de la responsabilidad política y la política fiscal y el propio marco nacional deben aportar estabilidad y previsibilidad". También reiteró que esta "ausencia de Presupuestos y la materialización de riesgos en el contexto internacional" suponen riesgos que "tirarán a la baja del crecimiento, porque cualquier cambio en el crecimiento económico tiene un impacto muy importante en materia de deuda", de casi tres puntos menos de reducción del nivel de deuda por cada medio punto menos que crezca la economía, incidió.
En este sentido, Herrero ha defendido la necesidad de "reforzar la previsibilidad de un marco fiscal sólido que garantice la sostenibilidad de las finanzas públicas y preserve la credibilidad institucional", sobre todo "en un Estado descentralizado como el español, que debe afrontar un reto institucional adicional", ya que la Administración central cada vez "concentra más deuda pública", al tiempo que las "administraciones territoriales concentran casi el 50% de la variable instrumental que es el crecimiento del gasto. Se genera así una asimetría que no favorece la sostenibilidad si no se cuenta con un marco fiscal institucional sólido y que establezca prioridades consensuadas y corresponsabilidades claras".
