Este año será clave para fortalecer la inversión y aprovechar las oportunidades que ofrece la integración regional y la relocalización productiva, expuso el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp).En su reporte semanal, el organismo señaló que para 2026 los pronósticos de crecimiento económico para México muestran una mejora modesta, por lo que consideró que “el trabajo conjunto de los diferentes sectores de la sociedad será la mejor manera de lograr un resultado favorable”.De acuerdo con las estimaciones, el Fondo Monetario Internacional anticipa un avance de 1.5 por ciento, el Banco Mundialprevé un crecimiento de 1.3 por ciento y los especialistas del sector privado uno de 1.2 por ciento, mientras que el pronóstico oficial se ubica en un rango de entre 1.8 y 2.8 por ciento.No obstante, el Ceesp advirtió que persisten señales de debilidad estructural. En particular, destacó que la economía informal representó 26 por ciento del Producto Interno Bruto en la primera mitad de 2025, lo que implica un aumento relevante frente a 2022, cuando su participación era de 22 por ciento.“Mientras no se consolide un ambiente de confianza para invertir y generar empleos, la opción que ha ganado terreno es la informalidad, con efectos negativos como baja productividad, limitado crecimiento y reducido bienestar”, señaló el organismo.En este contexto, el organismo empresarial anticipó que 2026 será un año complejo, marcado por un crecimiento económico moderado, la persistencia de la inseguridad y la necesidad de recuperar la confianza en el sistema jurídico, tras la desaparición de organismos independientes que contribuyen a un entorno de mayor certidumbre para la inversión.A ello se sumará el incremento en los costos laborales derivado de cambios recientes, como los aumentos al salario mínimo, mayores prestaciones —entre ellas el aumento en los días de vacaciones— y la próxima reducción de la jornada laboral. Estos factores, junto con la incertidumbre asociada a elevados niveles de inseguridad y a una reforma judicial que podría afectar la decisión de abrir nuevos centros de trabajo, “seguirán limitando la creación de empleos formales de calidad”, concluyó.