Greenpeace celebra arranque de Tratado Global de los Océanos con mural itinerante en la CdMx
“Hoy celebramos el resultado de dos décadas de lucha para proteger el hogar de millones de especies. Ahora, los gobiernos que han ratificado el tratado están legalmente obligados a tomar medidas para protegerlo”, señaló Lukas Meus, responsable de la campaña oceánica de Greenpeace Internacional.“Los santuarios marinos surgen como una herramienta de justicia ambiental para proteger un océano devastado por la pesca industrial, la contaminación por plásticos y la creciente amenaza de la minería submarina”, añadió Lázaro.“Pero solo nos quedan cuatro años para proteger el 30% del océano antes de 2030. No podemos confiar en que las grandes empresas pesqueras den prioridad a la protección del océano y dejen de explotarlo con fines lucrativos, necesitamos que los gobiernos les obliguen a hacerlo”, indicó por su parte Meus.“Nuestro mensaje a los gobiernos es claro: deben trabajar rápidamente para crear la primera oleada de santuarios y hacer todo lo posible para limitar el poder de las empresas que han destruido el océano. Cada mes de retraso supone más daños a los hermosos y frágiles ecosistemas de los que todos dependemos”, prosiguió.Sin embargo, no hay tiempo que perder, pues actualmente menos del 1 por ciento de la alta mar está totalmente protegida, y para alcanzar el objetivo del 30 por ciento en solo cuatro años, los gobiernos deben proteger áreas oceánicas de una extensión mayor que continentes enteros a una velocidad sin precedentes en la historia de la conservación.La obra de arte móvil forma parte de una acción coordinada por Greenpeace en 13 países, en cinco continentes para celebrar la entrada en vigor del Tratado Global de los Océanos, una victoria conseguida tras dos décadas de lucha incansable. Se suma a una serie de intervenciones que incluyen proyecciones, esculturas y obras en movimiento realizadas por artistas, pueblos indígenas y comunidades locales que representan a todos los océanos del mundo. Este mural fue diseñado y pintado por ciudadanas y ciudadanos de a pie que quisieron plasmar su mirada sobre los océanos, sus deseos, su conexión con las especies marinas y también todo lo que implica el azul del agua. Se contó con la participación de voluntarias y voluntarios de Greenpeace México, personas de la sociedad civil, así como organizaciones aliadas como Arrecife Escolar, buscando plasmar mediante el arte la importancia de los océanos y el reflejo de nuestra responsabilidad como ciudadanía y la de los gobiernos y naciones del mundo, en su protección.rdr
