Kiev cierra sus escuelas hasta febrero tras ataques rusos contra la red eléctrica de la ciudad
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, anunció el cierre de todas las escuelas de la capital hasta el 1 de febrero, después de que una nueva ola de ataques rusos golpeara de forma severa el sistema energético ucraniano. La ciudad sufre cortes prolongados de electricidad y calefacción, lo que hace imposible mantener las clases presenciales en condiciones seguras.
La administración municipal confirmó que, a partir de este viernes, se aplicarán medidas estrictas de ahorro energético, incluida la reducción del alumbrado público al 20 % de su potencia habitual. Estas restricciones buscan estabilizar una red eléctrica gravemente dañada por los bombardeos y que opera al límite de su capacidad.
En un mensaje publicado en Telegram, Klitschko explicó que las escuelas no pueden seguir funcionando “en condiciones tan difíciles”, con temperaturas bajo cero y sin garantías de calefacción estable. El cierre se aplicará desde el 19 de enero y coincide con el periodo de vacaciones escolares, aunque las autoridades no descartan ampliarlo si la situación empeora.
Ataques a la infraestructura y consecuencias humanitarias
Organizaciones humanitarias han alertado de que los ataques contra infraestructuras energéticas se han duplicado en las últimas semanas, provocando apagones masivos en varias regiones del país. Según Save the Children, temperaturas de hasta –20 ºC han obligado a cerrar escuelas en distintos puntos de Ucrania, no solo en Kiev, debido a la imposibilidad de garantizar calefacción y electricidad.
Los bombardeos recientes han provocado cortes simultáneos de calefacción y electricidad en numerosos barrios de la capital. Las autoridades advierten de que la red está extremadamente frágil y que cualquier nuevo ataque podría desencadenar apagones prolongados. La prioridad inmediata es mantener operativos hospitales, refugios y centros de emergencia.
Según señaló la agencia AFP, ante la imposibilidad de mantener las escuelas abiertas, Kiev ha reforzado la instalación de aulas temporales con sistemas alternativos de calefacción, como calderas de biomasa, y ha habilitado centros comunitarios para que las familias puedan resguardarse durante los cortes más prolongados. Estas medidas ya se habían puesto en marcha en diciembre, cuando la ciudad enfrentó los primeros ataques masivos del invierno.
El cierre de escuelas es solo una de las múltiples consecuencias de una guerra que ha convertido la gestión energética en un desafío diario. La población de Kiev continúa adaptándose a un invierno marcado por la incertidumbre, la escasez de recursos y la necesidad de reorganizar la vida cotidiana en función de los apagones.
