Deja a su amiga quedarse en una habitación de su casa y se convierte en okupa junto a sus cinco hijos
El auge de la okupación e inquiokupación fue uno de los grandes problemas respecto a la vivienda en 2025 y todo apunta a repetirse en este 2026. El nuevo Real Decreto-ley 16/2025 prorroga el escudo social por séptimo año consecutivo y, en el caso de aprobarse en el congreso, se paralizarán todos los desahucios de okupas vulnerables sin alternativa habitacional. "El Gobierno no solo elude su responsabilidad de ofrecer soluciones reales al problema de la vivienda, sino que utiliza la emergencia social como un chantaje político", denuncian los propietarios al votarse este decreto junto a otras medidas sociales necesarias.
Los propietarios están endureciendo las condiciones para evitar casos así y el acceso a la vivienda se vuelve más complicado. Sin embargo, los okupas pueden aparecer desde cualquier lado e incluso del círculo más cercano. Eso le ha ocurrido a Vale, una mujer de Entrevías que está viviendo una pesadilla tras ayudar a una amiga dejándole una de sus habitaciones para huir de los malos tratos. Lo que era un favor temporal se ha convertido en la okupación de una habitación junto a sus cinco hijos durante ya más de seis meses.
Obligada a vivir en su habitación
Ella ofreció la habitación de su piso por dos meses, tiempo que supuestamente iba a tardar en llegar una herencia que ella tenía en Ecuador. Ese dinero nunca llegó y ni se marchó ni paga un alquiler. Actualmente, vive en su habitación para no cruzarse con la otra familia y echa la llave siempre que está en el interior: "Ya son varias las amenazas que vengo recibiendo y que ya he denunciado. También revela una temerosa frase: "La madre de los chicos hay una frase que utiliza mucho y dice que ella mata y come del muerto por sus hijos".
Vale también revela que buscan cualquier truco para hacerle la vida imposible: "Me abren ventanas para que pase frío". Incluso va más allá y denuncia agresiones físicas: "El marido (que supuestamente no vive ahí) me ha llegado a empujar contra la puerta, el hijo me ha lanzado una patada... Tengo certificados médicos". Lo más grave es que ella está embarazada de seis o siete meses, más o menos el tiempo que la familia lleva okupando su habitación. Confiesa por qué le dio toda su ayuda: "Mi mente piensa que entre mujeres nos tenemos que ayudar".
Una okupación progresiva
Ella confiesa que su okupa no llegó de golpe con los cinco hijos: "Al ingresar vino con sus tres hijos menores". Ella no era consciente de la situación: "Yo trabajaba en un supermercado y apenas pasaba tiempo en casa, entonces trae a sus otros dos hijos". Seis personas viven en una solo habitación, puerta con puerta con ella. Denuncia que han modificado la habitación y que incluso han instalado una cocina con butano allí: "Ellos no se dan cuenta del gran peligro que corremos todos".
La familia arriesga la salud de Vale, de ellos mismos y de todo el edificio: "Yo he tenido que esconder mi butano en la habitación porque ellos manipulan el gas de mi cocina para que se salga, sin darse cuenta de que el daño no solo me lo van a hacer a mí". "Hay que prevenir antes de que pase algo", alerta. El caso está judicializado: "Presenté una orden de desahucio", confirma Vale. "Yo tengo pruebas y grabaciones", alega.
La okupa juega con todo: "Ella me hizo un Bizum de 350 euros para colaborar con los gastos cuando llegaron los otros hijos y ahora dice que es el pago de un alquiler". Llegó denunciando malos tratos y mantiene la relación con su marido, que ha ido en varias ocasiones al piso. Vale narra que incluso fue detenida en dos ocasiones y se impuso a su pareja una orden de alejamiento, que ha sido revocada, por coacciones a la okupa.
La okupa se defiende
Yadira, la okupa, tiene una versión muy diferente y señala que comenzó pagando alquiler y que es falso que se niegue a irse: "Estoy buscando con asuntos sociales para irme". Ataca directamente a Vale: "A esta señora le gusta hacer problema de todo, es ella la que nos amenaza". Va más allá: "Es enseñada así, consiguió sus papeles denunciando a su pareja". Un cruce de acusaciones que muestra una convivencia imposible y hasta peligrosa.
