Tras cuatro años en Vigo, el lateral
Òscar Mingueza terminará su contrato el próximo 30 de junio. A estas alturas, pues, ya puede negociar con quien quiera para jugar las siguientes temporadas y llevarse un pastón en la prima de fichaje. Valorado en el
Celta e integradísimo en la ciudad, en
Balaídos saben que lo más probable es que vayan a perderlo porque un
Aston Villa o una
Juventus pueden pagar el triple de sueldo de lo que puede llegar a ofrecerle en
Galicia, apurando hasta los últimos resquicios de la caja fuerte. Ante este panorama, ¿qué es lo mejor para el
Celta? ¿Intentar venderle ahora, con una cláusula de libertad de 20 millones y hacer caja o tener al jugador hasta final de temporada y que se vaya libre? Y ¿qué es mejor para el jugador? ¿Irse ahora a una competición nueva y mandarle el recado a
De la Fuente que es un seleccionable para el Mundial o seguir su buena andadura en
Vigo hasta final de temporada? Quien tiene claro lo que le conviene es el
Barça. En el momento de su venta, se quedó el 50% de porcentaje de una venta futura. Antes de que expire esta cláusula, en los despachos de
Arístides Maillol cruzan los dedos para que alguien se lleve a
Mingueza en este mercado invernal y el
Barça ingrese la mitad de la pasta del traspaso. La
Juventus, muy necesitada de alegrías, no está dispuesta a pagar ahora 20 millones por un jugador que no les va a ganar el
Scudetto y que en verano pueden inscribir sin traspaso. A sus 26 años y en el cenit de su carrera, el canterano del
Barça tiene la sartén por el mango. Él, como todo futbolista, mirará por él y por su futuro. Como buen carrilero sabe que lo que cuesta es acertar el momento y el lugar por donde atacar.
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