Defensa impulsa un contrato estratégico para Ucrania que refuerza la defensa aérea europea
El Consejo de Ministros aprobó el pasado 13 de enero la autorización para formalizar un contrato de fabricación y suministro de un sistema radar de largo alcance destinado a Ucrania, dentro del marco de apoyo aliado coordinado por la OTAN. La operación, impulsada por el Ministerio de Defensa, tiene como objetivo reforzar las capacidades de vigilancia y defensa antiaérea del país en guerra.
El contrato contempla tanto el desarrollo del sistema como su apoyo logístico integral y cuenta con un presupuesto estimado de 37 millones de euros. La ejecución se extenderá desde la firma hasta el 31 de diciembre de 2026, sin posibilidad de prórroga, lo que fija un calendario operativo cerrado y exigente.
Un radar táctico clave para la defensa aérea
El sistema encargado es el radar Lanza LTR-25, desarrollado por la empresa española :contentReference[oaicite:1]{index=1}. Se trata de un radar tridimensional móvil de largo alcance, diseñado para misiones de vigilancia aérea avanzada y detección temprana de amenazas complejas.
Este radar pertenece a la familia DADR, siglas en inglés de Radar de Defensa Aérea Desplegable. Su concepción responde a una necesidad identificada por la OTAN para disponer de sensores móviles capaces de desplegarse rápidamente en escenarios de crisis, manteniendo una cobertura aérea fiable y continua.
Origen OTAN y requisitos de alta exigencia
El desarrollo del LTR-25 tiene su origen en una decisión del Consejo Atlántico que aprobó un paquete de capacidades destinado a dotar a la Alianza de radares desplegables financiables mediante el programa de inversiones de seguridad de la OTAN. Estos sistemas debían cumplir los denominados requisitos NATO DADR o NATO Clase II.
Dichos requisitos introdujeron capacidades avanzadas, entre ellas la detección de misiles balísticos tácticos. Esto obligó a los fabricantes a integrar tecnologías de última generación en procesamiento de señal, seguimiento de trayectorias y cálculo de puntos de impacto e interceptación.
Tecnología de última generación y certificación aliada
El radar LTR-25 destaca por el uso de conformación digital de haz, una tecnología que permite adaptar el comportamiento del radar a distintos entornos operativos y tipos de amenaza. Esta flexibilidad resulta crítica en escenarios donde coexisten aeronaves convencionales, drones y misiles.
Durante su proceso de aceptación, el sistema superó pruebas específicas de detección de misiles balísticos. Para ello se empleó una herramienta de certificación de la OTAN, basada en un dron capaz de simular el retorno radar de un misil en distintas fases de vuelo.
Pruebas operativas en Europa
El primer despliegue operativo de prueba del sistema se realizó en la base aérea de Cervia, en Italia, bajo responsabilidad del Centro de Mando y Control Aéreo Desplegable de la Alianza. Posteriormente, uno de los radares fue desplegado en la base aérea de Leeuwarden, en Países Bajos, para reforzar la vigilancia aérea en el flanco norte.
En ambos casos quedó demostrada la capacidad del sistema para integrarse en el Sistema Integrado de Defensa Aérea y Antimisil de la OTAN, garantizando la interoperabilidad con otros sensores y centros de mando aliados.
Impacto estratégico y capacidad industrial española
La adjudicación de este contrato refuerza el papel de España como proveedor de capacidades críticas en el ámbito de la defensa aérea. Indra es uno de los principales fabricantes de radares del mundo y suministra sistemas tanto a fuerzas armadas nacionales como a numerosos países aliados.
Además de España y Reino Unido, países como Francia, Alemania, Portugal, Dinamarca o Lituania operan radares desarrollados por la compañía. En el caso español, los radares fijos de largo alcance constituyen un pilar esencial de la protección del espacio aéreo desde hace décadas.
El Ejército del Aire y del Espacio comenzó a recibir versiones avanzadas de estos sistemas en 2023, mientras que la Royal Air Force británica lo hizo en 2020. Esta trayectoria consolida la fiabilidad del sistema ahora destinado a Ucrania.
Una decisión con alcance geopolítico
Más allá del componente industrial, el encargo del radar Lanza LTR-25 se enmarca en el esfuerzo coordinado de los aliados para fortalecer la defensa aérea ucraniana frente a amenazas crecientes. El sistema contribuirá a mejorar la detección temprana y la protección de infraestructuras críticas.
La operación también tiene un valor simbólico y estratégico: demuestra la capacidad de la industria española para responder a exigencias militares de alto nivel y refuerza la posición de España dentro de la arquitectura de seguridad euroatlántica en un momento clave para la estabilidad regional.
