La revolución de la construcción, un motor para tirar de la economía
De herramientas manuales como el mazo, la espátula, la paleta o el martillo a otras más modernas e innovadoras como el BIM (Building Information Modeling), los drones, la impresión en 3D, la inteligencia artificial o la realidad aumentada. El sector de la construcción está viviendo toda una revolución, donde la tecnología y la digitalización tienen cada vez un mayor protagonismo.
De hecho, estos pilares están llamados a apuntalar la competitividad y la productividad de la construcción, un sector que puede convertirse en el principal motor económico para este 2026 recién iniciado. No es algo baladí. Las estimaciones de varias entidades públicas y privadas prevén que la construcción tirará tanto de la economía como del empleo este año, lo que no es de extrañar teniendo como antecedente el incremento de ocupación superior al 4% en 2025.
El sector de la construcción representa en torno al 6% del PIB y genera más de 1,5 millones de trabajadores. Y las previsiones resultan de lo más halagüeñas, a la vista de la urgencia de ejecutar en tiempo y forma los fondos europeos para construir algunas de las obras e infraestructuras más estratégicas para la transformación y modernización de España, así como de aumentar la oferta de viviendas y empezar a plantear soluciones frente a la principal preocupación de los españoles.
Sin embargo, el sector se enfrenta a un desafío importante: la escasez de trabajadores, tanto en los oficios más tradicionales como en los que requieren un mayor grado de cualificación.
Las plantillas envejecen -la edad media de las plantillas supera los 45 años-, faltan jóvenes profesionales y perfiles técnicos especializados, y la imagen distorsionada e injusta del sector -por culpa de la crisis financiera de 2008- no refleja la realidad actual. El presente y el futuro de la construcción son sinónimos de digitalización, eficiencia energética y sostenibilidad, pero estas cualidades aún no están logrando atraer suficientemente a las nuevas generaciones que tanto necesitamos.
El sector muestra un notable margen de expansión, si bien todavía se sitúa por debajo de los registros alcanzados antes del estallido de la burbuja, cuando el empleo superaba los 2,7 millones de personas, casi el doble que ahora. Aunque no se prevé alcanzar esas cifras a medio plazo, esa brecha denota un importante recorrido de crecimiento del empleo en la actividad. Además, la consolidación de los sistemas de construcción industrializada, junto con los avances tecnológicos, la innovación en materiales y el desarrollo de soluciones de climatización más sostenibles, configuran un escenario claramente diferente al del pasado.
Ante estas perspectivas, el sector de la construcción afronta un panorama lleno de retos que lo pueden catapultar como uno de los grandes dinamizadores de la economía española. Para lograr este objetivo; entes públicos, empresas privadas y los propios trabajadores deben impulsar aún más si cabe su apuesta por la I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación), donde la digitalización y la tecnología deben ser dos de sus ejes centrales.
El protagonismo cada vez mayor de la tecnología y de la digitalización no significa que los trabajadores de carne y hueso vayan a desaparecer de las obras. Este nuevo entorno obliga a que los profesionales estén cada vez más capacitados y formados, de ahí la imperiosa necesidad de que las entidades públicas y privadas caminen juntas y sin titubeos en la búsqueda de un objetivo común: apostar sin concesiones por impartir una formación cada vez más especializada y cualificada.
De esta forma, cada centro de trabajo se convierte en un lugar atractivo para aprender y crecer profesionalmente. El avance de herramientas innovadoras como la inteligencia artificial, la fabricación aditiva, la automatización robótica o la realidad aumentada están transformando profundamente los procesos constructivos. Ahora, el modelo de obra que se perfila es cooperativo, apoyado en lo digital y orientado a la sostenibilidad, lo que implica la aparición de especializaciones profesionales con nuevos perfiles como analistas de datos, expertos en sostenibilidad, responsables de gestión digital o líderes de innovación, capaces de integrar saber técnico, dominio tecnológico y compromiso medioambiental.
Por otro lado, impulsar una mentalidad innovadora dentro del sector resulta igualmente determinante para conservar y atraer a nuevos profesionales cualificados. Las organizaciones que apuestan por la creatividad, el aprendizaje permanente y la participación en iniciativas punteras ofrecen trayectorias de crecimiento atractivas sin necesidad de buscar alternativas externas. En este contexto, la tecnología y la digitalización permitirán a las empresas ser más flexibles, modernas y competitivas; y las ayudarán a formar y retener el talento que necesitan, sin la obligación de tener que acudir al mercado a captarlo.
Además, esta profunda transformación que está viviendo el sector brinda una oportunidad inmejorable para reivindicar su papel como motor económico, generador de bienestar y protagonista activo de la transición ecológica, lo que prestigia su imagen y permite conectar con una nueva generación de profesionales que buscan carreras con impacto y sentido, aumentando, por tanto, el atractivo de la construcción. Porque la construcción no sólo es capaz de levantar infraestructuras de todo tipo, sino también de diseñar los espacios donde transcurre la vida, definiendo la habitabilidad de las ciudades y condicionando el futuro de nuestra sociedad.
En definitiva: la innovación, la tecnología y la digitalización se perfilan como el motor para que la construcción tire del carro de la economía y el empleo. Y este trinomio inseparable será, precisamente, uno de los ejes centrales del debate en el Congreso IC2, que se celebrará en junio en Santander y está llamado a ser un imprescindible punto de encuentro para reflexionar sobre el nuevo rumbo del sector en el que reside la construcción de nuestro futuro.
Carlos Martínez es director gerente de la Plataforma Tecnológica Española de la Construcción (PTEC)
