Cuesta de enero para
Florentino Pérez. El
Real Madrid ha perdido dos de los cuatro títulos en tan solo cuatro días. El debut de
Álvaro Arbeloa no podía ser peor. Caer eliminado, en la noche de tu estreno, en campo del
Albacete (3-2) será recordado para siempre. El
Madrid sigue irreCONOcible. Sus últimos tres goles, ante el
Barça y
Albacete han sido iguales. De remate de córner, siempre en tiempo añadido y, a menudo más allá del alargue decretado por el árbitro. Ayer volvió a pasar con el catalán
García Verdura que parecía querer alargar los períodos, a la vieja usanza, “hasta que marque el Madrid”. En el primer tiempo marcó
Mastantuono, uno de los infrautilizados por
Xabi Alonso. Pero ni
Franco pudo ayer salvar a
Arbeloa de un real ridículo. El segundo, ‘in extremis’, de otro gran testarazo de
Gonzalo parecía el tanto salvador. Pero de nada les sirvió a los de
Florentino porque, al igual que en la final de Arabia, el Real siempre fue a remolque en el marcador. Lo paradójico del caso es que los tres goles del equipo manchego llegaron por obra de dos jugadores que habían pasado por la cantera blanca.
Javi Villar estuvo más tiempo que un
Jefté, auténtico trotamundos, que de bien joven jugó una gira internacional con el filial blanco. Esos tres goles de dos “ex” llegaron justo al día siguiente que
Arbeloa dejase una frase para la historia: “La cantera del Real Madrid es la mejor del mundo. Y lo llevamos demostrando muchísimos años. Hay jugadores crecidos en la fábrica en todo el mundo”. Sí, anoche en Albacete había dos. Pim y pam. Y a la calle. La rosca de
Jefté, a pie parado, al palo contrario donde estaba la estatua de
Lunin, en el 94, puede que sea el gol
Puskas de 2026.
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