La empresa propietaria del histórico edificio del Baobab lo derriba en parte pese a la prohibición exprés de Almeida
Vecinos y partidos de la oposición registran el empleo de piquetas para arrasar el tejado del inmueble, un día después de que el Ayuntamiento paralizara una demolición que el PSOE de Madrid había llevado a la Justicia por el valor histórico de la construcción y la posible necesidad de su protección. La Agencia de Actividades detenía la obra al mediodía
El Ayuntamiento de Madrid suspende el derribo del histórico edificio del Baobab en Lavapiés tras denunciarlo el PSOE
Vuelve el desaosiego sobre el futuro del histórico edificio que alojaba el mítico restaurante senegalés Baobab. Solo un día después de la calma aportada por el anuncio de José Luis Martínez-Almeida, que avanzó la suspensión de la licencia del derribo programado en los números 1 y 3 de la calle Cabestreros, varios operarios han demolido con piquetas y martillos parte del tejado de este histórico inmueble. Así lo acreditaban a primera hora de la mañana imágenes filmadas y compartidas por vecinos de Lavapiés, que ha podido comprobar in situ este periódico.
Hasta cinco operarios trabajaban a la vez este miércoles en el derribo del tejado del edificio más antiguo, dejando expuesto su forjado a las inclemencias del tiempo. Lo hacían mientras varios vecinos les gritaban que lo que estaban haciendo era ilegal desde este martes, cuando se produjo el anuncio del alcalde y el área de Urbanismo detuvo la licencia. Incluso alguno de los viandantes llamaba a la Policía Municipal para que detuvieran los trabajos.
Fuentes del PSOE confirmaban a este periódico que la obra estaba detenida, pero la orden de paralización no llegaba. Finalmente y en torno a las 12.00 horas personal de la Agencia de Actividades y agentes de la policía local se personaban en la calle Cabrestreros para detener los trabajos, aplicando un precinto a las instalaciones. Los socialistas eran los que habían forzado al Ayuntamiento a parar la obra ante el posible perjuicio patrimonial que se podía alcanzar con el derribo de un edificio que podría haber sido construido al menos en el siglo XVII.
“El delegado me confirmó que se notificó al propietario ayer pero no habían avisado a la empresa de demolición”, contaba en el lugar de los hechos el concejal del PSOE Antonio Giraldo, que colgaba un vídeo en redes mostrando el estado de las obras.
Horas antes, el avance del derribo era denunciado por la concejala Lucía Lois, de Más Madrid: “Da igual lo que diga Almeida, en Madrid cada cual hace lo que le da la gana, porque el beneficio siempre es mayor que la multa”, critica en una publicación de Instagram la edil de Más Madrid Lucía Lois. “Nos hemos levantado con el ruido de las piquetas cargándose el edificio del antiguo Baobab. Estas prácticas son una muestra de cómo funciona la disciplina urbanística en nuestra ciudad”, cuestionaba Lois. A la vez, recordaba que el Baobab fue “lugar de encuentro y cruce de culturas”, hasta que “fue comprado por un fondo de inversión que subió el alquiler de manera estratosférica y el restaurante tuvo que cerrar”.
El proyecto que sustituirá a la actual construcción junto a la plaza Nelson Mandela es un hotel cápsula con 260 camas de la empresa inversora Urbex, enfocado a aumentar la actividad turística en el centro de Madrid. El freno del derribo, compartido por el regidor después de que el Grupo Municipal Socialista judicializara el asunto por el posible valor histórico y necesidad de protección del lugar, queda ahora en entredicho.
El PSOE de Madrid presentó este martes una denuncia ante la Fiscalía Provincial de Medio Ambiente y Urbanismo para intentar frenar el derribo “inminente” de estos edificios y evitar “un atentado patrimonial”. El escrito solicitaba la paralización cautelar, urgente e inmediata del proceso. Según una carta elevada por el concejal socialista Antonio Giraldo al Consistorio, los bloques podrían datar del siglo XVII y merecer dicha protección por sus especiales características, en especial la baja altura de uno de ellos. Giraldo apunta incluso que, “con alta probabilidad”, existía “ya en 1656, momento en que es recogido en el propio plano de Pedro de Teixeira fechado en 1656”.
En un mensaje publicado en X, el edil socialista exponía que se ampara para su denuncia en el artículo 46 de la Constitución: “Los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio.”
Almeida confirmó después que el edificio donde se encontraba el restaurante “no tiene protección urbanística en el Plan General”. “Sin embargo, como nosotros no tenemos ningún problema en repensar las decisiones si es necesario, lo que hemos hecho es hablar con la Comunidad de Madrid para que desde la Dirección General de Patrimonio Histórico nos den su criterio”, trasladó a los medios sobre un paso que considera “razonable” y “adecuado”.
“Esta mañana se han dado prisa para cargarse el tejado del edificio más antiguo. El siguiente paso, declaración del inmueble en ruinas y para alante”, lamentaba un vecino de la zona, a la vista de que ahora el interior de la construcción ha quedado expuesto a las lluvias que se prevén para los próximos días en Madrid. Una opinión que era compartida por otros paseantes de la zona. A la mayoría no les gusta el proyecto de hotel cápsula, que eleva varias alturas la disposición actual y promueve un tipo de turismo que favorezca “el botellón y la droga”.
