El roscón más buscado del invierno en León escondía algo que nadie esperaba
La mañana del 6 de enero se celebró, como marca la tradición, el sorteo especial vinculado al Roscón de Reyes de la histórica Confitería Conrado de La Bañeza. Ante notario y en el propio establecimiento, se extrajo el número correspondiente al premio especial, dotado con 10.000 euros.
Desde ese momento, el número premiado pasó a ser público, pero el desenlace no fue inmediato. Durante dos días completos, nadie reclamó el premio. El roscón ya había sido vendido y consumido, pero la papeleta asociada seguía sin aparecer.
Un sorteo que se ha convertido en tradición
La iniciativa comenzó en 2019 como una fórmula para reforzar la campaña de Reyes y premiar la fidelidad de los clientes. Con el paso de los años, el premio fue aumentando progresivamente hasta alcanzar la cifra actual, adaptándose además a las exigencias de Loterías del Estado.
En lugar de introducir directamente el dinero en el roscón, cada unidad incorpora un boleto numerado. El cartón gemelo se deposita en una urna, desde la que se realiza el sorteo oficial el día de Reyes. Un sistema que garantiza transparencia y control.
El número premiado y la espera
En esta edición, el número agraciado fue el 16292. El anuncio se realizó el 8 de enero, dos días después del sorteo, al no haberse presentado inicialmente ningún ganador. La noticia activó una oleada de revisiones en domicilios de toda la zona.
La expectación creció especialmente entre quienes habían adquirido roscones durante el fin de semana previo, coincidiendo con uno de los momentos de mayor afluencia del año.
El roscón que sí llevaba premio
Finalmente, la papeleta apareció y permitió reconstruir el recorrido completo del premio. El roscón agraciado correspondía a una pieza concreta: un roscón de trufa y nata, uno de los sabores más demandados durante la campaña.
Había sido adquirido el sábado 3 de enero por una clienta procedente de la provincia de Asturias, que se desplazó expresamente hasta La Bañeza tras recibir recomendaciones sobre el establecimiento.
Compra, consumo y sorpresa posterior
El roscón fue comprado de forma presencial, tras esperar la cola habitual de esas fechas, y consumido en familia. La revisión del boleto no se produjo hasta días después, cuando ya se había hecho público el número premiado.
La confirmación llegó tras varias comprobaciones, al comprobar que el número coincidía exactamente con el anunciado. Solo entonces se activó el proceso de validación del premio.
Un impacto que va más allá del premio
Más allá de la cuantía económica, el sorteo volvió a situar a la confitería en el centro de la conversación local y regional. Cada edición refuerza una campaña que combina tradición, producto artesanal y experiencia de compra.
El caso de este año volvió a demostrar que el premio no siempre se reclama de inmediato y que la expectación forma parte del atractivo del sorteo, prolongando el interés varios días después de Reyes.
Para el establecimiento, fundado en 1856 y gestionado actualmente por la quinta generación familiar, el resultado consolida una iniciativa que ya forma parte del calendario navideño en la provincia de León.
Para los clientes, la historia deja un mensaje claro: en ocasiones, el roscón que parece uno más puede ser exactamente el que guarda la mayor sorpresa.
