Estos son los próximos 9 objetivos que Donald Trump quiere controlar después de Venezuela
La operación de Estados Unidos en Venezuela ha reavivado un debate en todo el mundo: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Donald Trump para traducir su política exterior en cambios de poder sobre el terreno? La inquietud crece porque, lejos de rebajar el tono tras lo sucedido, el presidente norteamericano ha señalado que una operación militar en Colombia "le suena bien" y ha vuelto a insistir en que Estados Unidos acabará haciéndose con Groenlandia "de una forma u otra".
En paralelo, Trump ha ido encadenando declaraciones y decisiones que, leídas en conjunto, dibujan una hoja de ruta basada menos en la diplomacia clásica y más en palancas de presión, como aranceles, sanciones y amenazas militares.
Canadá
Trump ha repetido la idea de que Canadá debería convertirse en el "estado 51", descartando públicamente la vía militar y apelando, en cambio, a la "fuerza económica": aranceles y presión comercial como mecanismo de coerción.
El argumento mezcla geopolítica y recursos: desde el acceso a minerales y energía hasta el agua. El problema para Washington es evidente: el país no está en venta y, además, el ruido ya tiene efectos. El simple planteamiento ha tensado la relación y ha alimentado en Canadá estrategias para reducir dependencia de su vecino.
Colombia
Colombia ha pasado, en pocas semanas, de socio preferente a objetivo de presión. Trump ha cargado verbalmente contra el presidente Gustavo Petro, con acusaciones vinculadas al narcotráfico, y ha llegado a sugerir que la opción militar no es tabú.
La paradoja es que, incluso en medio del choque, Bogotá insiste en mantener la cooperación antidroga con EE. UU. Y, tras un pico de tensión, la Casa Blanca ha intentado bajar el termómetro con gestos diplomáticos, incluida una invitación a Petro a Washington.
Cuba
El giro venezolano ha dejado a La Habana más expuesta. Trump ha anunciado el fin del flujo de petróleo y dinero venezolano hacia Cuba y ha instado a la isla a "llegar a un acuerdo", en un contexto de crisis energética y económica.
Gaza
Uno de los capítulos más polémicos es Gaza. Trump ha defendido una fórmula de "control/propiedad" estadounidense como vía para reconstruir y, a la vez, evitar que el territorio regrese al conflicto. La idea ha sido interpretada como una puerta a la expulsión o traslado forzoso de población, algo explosivo política y legalmente.
Groenlandia
Groenlandia es, probablemente, el caso más claro en el que el deseo se ha repetido con insistencia durante años y ahora ha escalado a crisis diplomática. Trump ha reactivado la ambición de adquirir o imponer control sobre el territorio (autónomo dentro del Reino de Dinamarca) con el argumento de la seguridad en el Ártico y la necesidad de frenar la influencia rusa y china.
En Europa, las reacciones han sido durísimas: desde advertencias de que una hipotética toma por la fuerza rompería el equilibrio dentro de la OTAN hasta mensajes explícitos de que Groenlandia "no está en venta".
México
El frente mexicano es el más delicado por proximidad, interdependencia y consecuencias inmediatas. Trump ha insistido en que los cárteles mandan en México y ha deslizado un salto cualitativo: pasar de interdicción marítima a acciones en tierra contra estructuras del narcotráfico.
Panamá
Trump lleva meses acusando a China de operar el canal de Panamá, una afirmación discutida por expertos y autoridades panameñas, que recuerdan que el canal lo administra una entidad panameña. Aun así, la Casa Blanca ha utilizado el argumento para justificar presión diplomática y de seguridad.
La Luna
Trump quiere un hito visible que reafirme el liderazgo espacial de Estados Unidos. Su administración ha impulsado cambios que pasan por retirar el cohete SLS y la cápsula Orion tras Artemis III y apostar por sistemas comerciales, según documentos presupuestarios y comunicados oficiales.
En paralelo, se ha descrito una estrategia que incluye elementos ambiciosos como infraestructura permanente y tecnologías de energía nuclear para apoyar una presencia sostenida.
Marte
Marte es el último escalón del relato: Trump ha prometido impulsar el objetivo de llevar humanos al planeta rojo y ha colocado el foco en la colaboración con el sector privado. El debate en Washington se ha centrado en si esa aceleración es compatible con los recortes y reorientaciones presupuestarias que han sacudido a la NASA.
