Modi convierte a la India en el ancla europea fuera de Occidente, mientras Berlín busca refugio estratégico
A primera vista, la visita del canciller alemán Friedrich Merz a India parecía diseñada para el álbum diplomático. Una ofrenda floral en el ashram de Sabarmati —el espacio sobrio desde el que Gandhi convirtió la política en una ética cotidiana— o la imagen junto a Narendra Modi en el Festival Internacional de Cometas de Gandhinagar, ofrecieron el lunes una narrativa amable. Pero la sustancia de este viaje, no yace en los símbolos. Está en una palabra que Berlín pronuncia cada vez con menos pudor y más urgencia: seguridad, entendida ya no solo en términos militares, sino como un ecosistema que integra industria, comercio, tecnología y cadenas de suministro.
Merz aterrizó en el oeste de India con una delegación empresarial amplia, en su primer viaje a Asia desde que asumió el cargo el año pasado. Para Modi, esta gira encaja con una estrategia que ya no se disimula, la de anclar Europa a la India como socio para crecer, fabricar y protegerse en un mundo más áspero, con China como telón de fondo y con Estados Unidos endureciendo su política comercial. La geopolítica ya no se juega solo en tratados militares, sino en quién controla la producción, la tecnología y la resiliencia económica.
En Gandhinagar, ambos gobiernos firmaron acuerdos para reforzar la cooperación en defensa, formación laboral, sanidad y educación. Cuando los países hablan hoy de "reducir dependencias", no se refieren únicamente a comprar menos a Pekín. Apuntan a construir capacidades propias, formar mano de obra cualificada y tejer redes de confianza que permitan resistir crisis logísticas, tecnológicas o estratégicas. En ese marco, India ofrece escala, crecimiento y talento. Por su parte, Alemania cuenta con tecnología, capital y acceso a los mercados europeos.
La composición de la delegación alemana subraya el cambio de enfoque. Merz llegó a Nueva Delhi acompañado por 23 altos directivos y líderes industriales. Para Berlín, el país anfitrión ha dejado de ser solo un mercado emergente o un socio tecnológico prometedor. Se ha convertido en un actor central para navegar un entorno donde las rutas marítimas, los drones, los semiconductores y los minerales críticos pesan tanto como los aranceles o los superávits comerciales.
Del decorado al músculo: seguridad como arquitectura permanente
El comunicado conjunto evita los eufemismos. "Los líderes reafirmaron su compromiso de fortalecer la cooperación en defensa y seguridad", afirma directamente. A partir de ahí, el texto despliega una arquitectura pensada para durar. El primer pilar es institucional. Ambos dirigentes celebran los resultados del Comité de Alta Defensa reunido en Delhi en noviembre y acuerdan profundizar la cooperación mediante diálogos regulares entre estados mayores y visitas de jefes de servicio. En términos prácticos, la relación deja de depender de cumbres ocasionales y se normaliza como trabajo cotidiano entre fuerzas armadas.
El segundo nivel es operativo. Ejercicios conjuntos, programas de entrenamiento e intercambios de altos mandos apuntan a algo más ambicioso que la interoperabilidad técnica. Se trata de compartir doctrinas, procedimientos y experiencias. Incluso un detalle que antes habría pasado desapercibido adquiere ahora rango estratégico: las escalas regulares de buques de guerra en puertos de ambas naciones ya no se presentan como excepciones, sino como una práctica consolidada.
El gesto político que corona este tramo es la creación de un nuevo diálogo de política exterior y seguridad, con participación gubernamental y de expertos. Su importancia no está en la etiqueta, sino en lo que habilita, un espacio formal para discutir amenazas, riesgos y líneas rojas. En diplomacia, eso implica que la confianza ha cruzado un umbral.
Índico, radar y presencia sin bases
La misión se inserta además en un calendario concreto. La India acoge la intención alemana de participar en el ejercicio naval MILAN y en el noveno cónclave de jefes del Simposio Naval del Océano Índico en febrero, así como en el ejercicio aéreo Tarang Shakti, previsto para septiembre. Alemania busca visibilidad y práctica en el Indo-Pacífico, e India ofrece escenario y centralidad.
Más elocuente aún es una línea breve del comunicado: Berlín enviará un oficial de enlace al Centro de Fusión de Información de la Región del Océano Índico. En términos llanos, Alemania obtiene un asiento en uno de los nodos donde se procesa información marítima crítica sobre comercio, energía y riesgos de seguridad. Es presencia estratégica sin necesidad de una base militar.
Industria de defensa: negocio, transferencia y autonomía
La cooperación no se limita a uniformes y maniobras. El texto destaca el trabajo conjunto entre la organización india de investigación en defensa y el organismo europeo de cooperación en armamento en el programa del dron europeo de altitud media y larga duración. Es un puente hacia tecnología avanzada y, al mismo tiempo, una forma de que Berlín refuerce sus vínculos de defensa con Asia sin pasar exclusivamente por los marcos atlánticos tradicionales.
Este enfoque se formaliza con una declaración de intenciones para desarrollar una hoja de ruta de cooperación industrial en defensa, centrada en codesarrollo, coproducción y asociaciones tecnológicas a largo plazo. Para Nueva Delhi, hay un punto clave: su invitado se compromete a agilizar las autorizaciones de exportación de material de defensa, una barrera histórica para la cooperación industrial profunda.
Entre líneas aparece la lógica de complementariedad que sostiene todo el edificio: la India aporta escala, mano de obra cualificada y costes competitivos; Alemania, tecnología, capital y acceso a cadenas de valor avanzadas. Ya existe cooperación en submarinos, sistemas de evitación de obstáculos para helicópteros y capacidades contra drones. Lo nuevo es la voluntad explícita de escalar.
Economía como pilar de la seguridad
La seguridad, aquí, no se entiende sin economía. El comercio bilateral superó los 50.000 millones de dólares en 2024, una cifra récord que representa más del 25% del comercio de la India con la Unión Europea, y la tendencia positiva continuó en 2025. Ambos mandatarios celebraron este crecimiento sostenido y subrayan la fortaleza de las inversiones bidireccionales, clave para diversificar las cadenas de suministro globales.
Modi invitó a las empresas alemanas a invertir y expandirse, destacando su fuerte crecimiento económico, entorno favorable a los negocios y una amplia fuerza laboral altamente cualificada. Merz, por su parte, recomendó su territorio como destino atractivo para las empresas indias que buscan acceso al mercado europeo y estabilidad regulatoria.
El respaldo conjunto a la conclusión del Acuerdo de Libre Comercio India–UE, de cara a la próxima cumbre bilateral, apunta a desbloquear flujos comerciales y dar nuevo impulso a la relación económica germano-india. En esa línea, ambos líderes celebraron la firma de una Declaración Conjunta de Intención para fortalecer la cooperación económica a través del Foro de CEO India-Alemania, apoyado en la presencia histórica de empresas alemanas en India y viceversa.
Durante el foro, Modi y Merz interactuaron con directivos de ambos países para impulsar la colaboración en tecnología, automoción, defensa, construcción naval, infraestructuras inteligentes, biotecnología, ingeniería industrial y energía.
Más allá de las cometas
El cierre del guión es coherente con todo lo anterior: compromiso con un Indo-Pacífico libre y abierto, respaldo al corredor económico entre India, Oriente Medio y Europa, y coordinación en los grandes debates globales. Hubo cometas para el protocolo. Pero lo que queda es otra cosa: radar compartido, industria, logística, comercio y consultas estratégicas. El encuentro no proclama una alianza militar formal, hace algo más eficaz, colocando cimientos para poder operar juntos con autonomía y previsión.
