Raphinha, de vagabundo que pedía comida en la calle a héroe absoluto del barcelonismo
La trayectoria de Raphael Dias Belloli -Raphinha- es toda una historia de superación que deberían enseñar en las escuelas. No solo sobrevivió a una infancia durísima sino que tras lograr el sueño de jugar en el FC Barcelona no se rindió antes quienes dudaba de él. Hace poco más de una temporada era una claro descarte para el club pero Hansi Flick le devolvió la vida. Un gesto que el brasileño le ha devuelto con creces.
De descartado a líder culé
En solo unos meses, pasó de los contantes rumores de venta - con tentadoras ofertas desde Arabia Saudí- a convertirse en un héroe para el FC Barcelona, destacando en momentos clave como la final de la Supercopa 2026 disputada anoche en Yeda, donde fue figura decisiva.
Se ha convertido en azote del Real Madrid y ha logrado afianzarse en en la Champions League como un extremo determinante y goleador, pese a la incertidumbre inicial sobre su futuro.
Con madurez, resiliencia y la confianza de su entrenador, demostró ser un jugador útil, con buen regate y toma de decisiones, ganándose un puesto de líder en el equipo.
Ayer conquistó el MVP como mejor jugador de la Supercopa pero también ha sido clave para su quipo en otras muchas situaciones. En la pasada Champions League (2024/25), se convirtió en un referente, siendo el máximo goleador del torneo y en Lisboa, por ejemplo, marcó un golazo que fue vital para un partido importante de Champions contra el Benfica, sacando al equipo de una situación complicada.
Ahora nadie discute su liderazgo. Amplió su contrato con el FC Barcelona en mayo de 2025 cerrando un acuerdo que lo vincula con el club hasta 2028, con una opción de extensión hasta 2029. Tiene un salario de 16.670.000 millones de euros al año o lo que es lo mismo, unos 320.000 € semanales
Entre las drogas y el hambre
Pero la capacidad de resistencia no es algo nuevo en Raphinha y está marcada a fuego en su piel desde su más tierna infancia. El héroe blaugrana nació el 14 de diciembre de 1996 en Restinga, un barrio complicado de la ciudad brasileña de Porto Alegre. Como muchos futbolistas cariocas, el atacante del Barça vivió con su familia en una zona de favelas, donde la presencia de drogas y delincuencia era una salida usual para muchos de los niños. Sin embargo, el joven Raphael nunca se desvió de su camino, en parte gracias a la educación de su familia. “Fue gracias a mi familia que nunca abandoné la escuela e ignoré las oportunidades que tuve de tomar el camino equivocado. Por ellos estoy aquí”, declaró Raphinha en un medio brasileño.
"Perdí muchos amigos en el mundo del crimen, en el narcotráfico... Amigos que jugaba diez veces mejor que yo y que podrían haber estado en un gran club de fútbol del mundo", confesó a UOL Esporte.
Y no fue lo único a lo que tuvo que enfrentarse el jugador en su más tierna infancia. "Sería injusto decir que he pasado hambre en mi vida porque a mis padres nunca les faltó comida en casa. Aún así, después del entrenamiento, me paraba en la calle y le pedía a la gente que me comprara algo para comer o un refrigerio. Algunas personas me ayudaban, otras me llamaban vagabundo sin rodeos. Y no había nada que hacer, era esperar a que llegara el autobús a casa para poder comer algo. Yo tenía entre 12 y 14 años en ese momento".
En cuanto a su faceta más personal, vive centrado en su familia y su esposa, Natalia Rodrigues, una influencer brasileña que conoció en Cancún y que no ha dudado en dar la cara por él en los momentos más complicados. Entre sus aficiones favoritas se encuentran disfrutar de su hijo Gael, los viajes en autocaravana y el boxeo, deporte del que suele compartir opiniones en redes sociales.
