Gandum Village, un antídoto contra el estrés
En el corazón del Alentejo, en el
término municipal de Montemor-o-Novo, a medio camino entre la frontera española
y Lisboa, descubrimos Gandum Village-Conscious Boutique Hotel (www.gandum.pt).
Esta finca de catorce hectáreas, situada
en el área protegida de Monfurado, nos invita a una experiencia inolvidable:
unos días descansando en medio de la naturaleza con espectaculares vistas al
castillo de esta localidad.
La seña de identidad de este lujoso hotel rural es clara: poner el foco de atención en una filosofía de vida lo más sustentable posible.
Para ello, por ejemplo, se han usado métodos de construcción
tradicionales de la región (como la tierra compactada), se fomenta una política
reducción de los residuos al máximo, se realizan prácticas regenerativas en agroforestación,
se práctica una eficiente gestión del agua o se apuesta decididamente por la energía
solar
Un pequeño paraíso rural que
trata de conjugar las bondades de vivir en un entorno natural con todos los
avances que exige la vida moderna.
El arroyo (“Ribeira de Gandum”) que
discurre por el centro de la propiedad, y cuyo relajante sonido parece aumentar
la sensación de paz y tranquilidad, da nombre a este original alojamiento.
Un proyecto, y un sueño hecho
realidad, de João Almeida y Martina Wiedemar que apostaron por este desafío con
una gran inversión trasformadora y respetuosa con la naturaleza que, a la vez,
permite crear puestos de trabajo y asentar población en un territorio
necesitado de ello.
¿Se imaginan un espacio de coworking
con despachos independientes rodeado de aire fresco con vistas a la naturaleza?
El escenario perfecto, en un entorno sereno e inspirador, para que nómadas
digitales puedan trabajar en el silencio y calma que ofrece esta privilegiada ubicación sin renunciar a las comodidades y servicios que precisan.
En este gran “oasis verde”, que -como comenté- supera la docena de hectáreas, encontramos de todo.
Paseos perfectamente
señalizados por el campo, huerta ecológica, olivares, espacio dedicado para
picnic, viñedos, zona de agroforestación, parque infantil, varias piscinas,
amplio aparcamiento, un magnífico restaurante, un laboratorio gastronómico,
edificio preparado para reuniones y encuentros, acogedor espacio de recepción
del huésped y un total de veintiuna estancias divididas en dos partes.
Por un lado, dieciocho habitaciones
(amplias, modernas y con aires minimalistas) se distribuyen en lo que se llama
“el claustro”, un original edificio en forma de “L” con dos corredores de
arcos. Todas ellas, con terraza con vistas al campo.
Por otro lado, tres casas estudio,
con cocina incluida, preparadas para la máxima comodidad de las familias que se
decanten por Gandum Village.
En definitiva, casi una pequeña
aldea, dotada de todos los avances en el centro del Alentejo.
La armonía con la naturaleza es
la base de este gran proyecto, inaugurado en el 2024, que prioriza la
biodiversidad y fomenta un estilo de vida sostenible que cause el menor impacto.
Otro de los detalles que llaman la
atención, cuando se habla con sus responsables, es la pasión que desprenden por
este proyecto que, como me aseguran, está en constante evolución. Da gusto oír
sus nuevas ideas para el futuro relevando un claro compromiso con la filosofía
de este muy recomendable alojamiento rural.
Especial atención merece su restaurante Provenance (capitaneado por su chef ejecutivo Miguel Araújo).
Un cocinero,
formado en algunos de los mejores fogones de la península ibérica, que seguro
dará mucho que hablar. Creativo, innovador y siempre en constante evolución,
consigue, con su forma de entender la cocina, ser un baluarte decisivo del
hotel.
Originales presentaciones, que
parecen verdaderos lienzos pintados sobre el plato, enganchan desde el primer
instante positivamente al comensal que ratifica esa impresión inicial al probar
muchas de sus elaboraciones. Bien puede afirmarse que este restaurante es
también un destino por sí mismo.
Con una “ementa” (con muchos platos
vegetarianos) basada en un compromiso por el kilómetro cero (huevos, legumbres,
patatas, hierbas aromáticas, miel o frutas, por ejemplo, proceden de la
propiedad), en la utilización de ingredientes de calidad, en el protagonismo de los productos de temporada, en el mantenimiento de las tradiciones culinarias de esta tierra (con el toque indudablemente innovador de su chef
jefe) y en el constante contacto con pequeños productores locales de los que
también se surte, nos presenta unas elaboraciones imaginativas, de muy alta calidad y perfectamente presentadas. Todo un descubrimiento.
“Arroz cremoso de abóbora, avelã e
gouda”, “migas abertas con toucinho de barbela”, “croquetes de beterraba e
queijo de cabra”, “jardín do gandum” o “cabeça de xára” son algunas de las
delicias que podemos degustar a una muy buena calidad/precio.
Como dulce sugerencia, y perfecto
final de esa formidable función gastronómica, permítanme una recomendación:
“marmelo bêbedo, porto branco e cremoso de erva príncipe”. Una delicia.
Un dato a tener en cuenta. Gandum Village está perfectamente situado, a pocos kilómetros de grandes reclamos turísticos alentejanos.
Por poner algunos ejemplos, se encuentra a poco más de media hora de Évora (ciudad declara por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad que cuenta, además, con una de las universidades más antiguas del país) y a solo unas decenas de kilómetros de Arraiolos (con sus famosos “tapetes”) y de Estremoz (localidad repleta de historia, que tiene uno castillos más bonitos de Portugal, y forma parte, junto a Borba y Vila Viçosa, de la famosa ruta del mármol portugués).
Tras lo escrito es fácil entender
que Gandum Village-Conscious Boutique Hotel pueda calificarse como un magnífico antídoto
contra el estrés.
