Yo siento la música
SU padre le pidió que cursara estudios universitarios «y yo se lo agradezco. La música es un poco cuestión de suerte y si no me iba bien en ese camino, tenía que tener un título de una carrera universitaria para enrumbarme. Realmente no he ejercido el Derecho, que fue lo que elegí estudiar, aunque me ha servido mucho en la vida, pues me funcionó apostar por la música».
—¿Le dirías lo mismo a un hijo tuyo?
—Sin dudas, repetiría el consejo de mi padre. Yo creo que siempre tener un título universitario es válido. O dedicarse a una carrera en el deporte, como por poco sucede conmigo, que estudié vela en la escuela Marcelo Salado y competí, guardo medallas incluso. Pero la música me enamoró más, y aquí estoy.
Juan Guillermo Almeida (JG) ya lleva 16 años recorriendo ese camino que eligió, en el que, aunque comenzó de manera empírica, luego decidió perfeccionar sus habilidades y por ello estudió canto y se esforzó en hacerlo bien. Su agrupación se mantiene en la preferencia del público y muchos de sus estribillos, de boca en boca, reviven su esencia cada vez.
En su discografía encontramos Que no me controlen, Empezar de cero, Llevo la música en el alma, Hasta que salga el sol y Cómo se pone Juancito, entre otros.
—Según tu eslogan, tu orquesta «JG, suena como se ve»… ¿Y si no la veo y solamente la escucho, cómo debería imaginarla?
—Sinceramente, no pensé en eso cuando decidí crear mi propia agrupación, después de haber sido corista de Gente de Zona y haber tomado esas clases de canto con la Maestra Carmen Rosa.
«Me interesa, en todo caso, que la música suene bien, y que visualmente, también nos veamos bien. Tiene que ver con la química, con la sinergia en las coreografías, la energía en escena, la limpieza del show…todo tiene que fluir, todo tiene que verse y sentirse orgánico».
—¿De tu papá heredaste, —y bromeo en ese sentido—, tu manera de componer?
—Me haces reír, pero ¿sabes algo? Tienes razón. Yo lo veía a él siempre con un blog de notas, chiquitico, y lo sacaba y escribía, porque decía que había que aprovechar las ideas justo cuando llegaran. Luego llamaba a Gaitán, a Eddy Gaitán, y le presentaba la letra. Él sí podía escribir la música a medida que mi papá le comentaba cómo deseaba que se escuchara. Gracias a él, salían las transcripciones para los músicos.
«Conmigo sucede igual, yo no puedo darles partituras a los instrumentistas. No puedo ni decirle cuál será mi tono, y me refiero a las cuestiones técnicas. Mi música se va construyendo entre todos, por eso me rodeo de gente talentosa, a la que también le doy el derecho de opinar para enriquecer el producto final que ofreceremos.
«Siempre ensayo primero. Desde esa idea que tengo hasta lo que obtenemos al final, se viven muchos procesos, pero me gusta que sea así. No me gusta llegar al estudio frío con alguien que me presente un arreglo, una maqueta, para yo entonces grabar arriba de eso… No, no.
«Yo quiero montarlos de cero con la orquesta como tal y decir lo que me gusta y lo que no. Necesito sentirlo primero tocado y a veces hasta lo pruebo antes de grabar cualquier tema, es decir, lo monto, lo pruebo en vivo, o por lo menos el primer coro o el coro más pegajoso que yo siento que tiene el tema, y si la gente me responde rápido, voy directo al estudio.
«Cuando acudo a alguna grabación, sin mis músicos o sin mi director musical, yo siempre digo que voy a cantar lo que yo siento de ese tema, y que me digan después si me queda bien o me queda mal, y yo bajo o subo, pero teóricamente no puedo decirles nada más. La música la siento, no sé escribirla o explicarla».
—¿Estos primeros 16 años con tu agrupación, ¿qué van dejándote?
—Mucho aprendizaje. Eso es lo primero y lo más importante. He tenido que crecer porque no solo es pensar en la música, es en todo lo concerniente a la orquesta, porque eso implica ser el director.
«No todos piensan igual, y es comprensible. Entonces el día a día es vital. He cometido errores, lo admito, todos somos seres humanos y podemos equivocarnos, pero eso nos va fortaleciendo por dentro y por todos lados.
«Soy una persona muy sensible también, y quiero ayudar a todo el mundo a salir adelante, a brillar, y hay momentos en que tienes que hacer por ti también, porque no siempre esa bondad es recíproca. Es difícil. Pero son enseñanzas que te da la vida y ya sabes cómo proceder en cada circunstancia
«Con respecto al público, no puedo decirte otra cosa que he estado feliz estos 16 años. Tengo anécdotas buenas y malas, pero todas son para hacerme mejor artista y mejor persona. El público fiel que está allí siempre que nos presentamos es fundamental porque es el que va a bailar y luego te va a decir si le gustó o no un tema que estrenaste, y es quien te empuja a seguir».
—La industria musical, el mercado… los contextos son muy cambiantes y desafiantes…
—Así es. Ahora no funcionan tanto los discos, sino los sencillos y las redes sociales, y a veces no son los audiovisuales tan edulcorados, sino algo más auténtico, más genuino. Para eso trabajo con un equipo maravilloso, que me ayuda a «vestir» todo.
—De los momentos más difíciles que has vivido como artista…
—Cantarle a mi papá, en sus aniversarios de cumpleaños y de nacimiento, en galas para rendirle homenaje y organizarlas incluso. Son momentos muy emotivos para mí… cantarle a él frente a un público que lo admiraba, que lo quería y que se sentía seguro de la persona que él era. Como se pone Juancito, es justamente, un disco que hice con diez temas suyos a mi manera, para acercarlo más a la juventud, producido por David Calzado.
«Otros momentos difíciles… honestamente… cuando he tenido que tocar para cinco o seis personas, y tengo que hacerlo como si fuera para 5 000. Nunca suspendo una presentación por falta de público, porque así sea una sola
persona la que está allí, nuestro trabajo hacia ella debe ser el mejor, porque merece respeto, y pagó por vernos. Posiblemente no cobremos, pero hay que tocar porque esa persona, o esas cinco o seis, acudieron para disfrutar junto a nuestra orquesta».
—¿Cuáles son los planes inmediatos?
—Estamos haciendo discos, pero como te decía, vamos probando cómo nos va en singles. Ahora mismo uno, cuyo estribillo es: Voy a seguir cantando de lunes a domingo, y no soy Pavarotti ni Plácido Domingo. Es un tema que me encanta porque es una reafirmación de mi entrega a la música, aunque me critiquen.
«Celebraremos pronto el aniversario de la agrupación, probablemente después de nuestra participación en el Festival de la Salsa, y quizá sea en un teatro las dos orquestas juntas, la mía y la de Maykel Blanco. Él cumplió 21 con su proyecto y también va viento en popa».
—¿Consejos para los que dan sus primeros pasos en la música?
—Que no se rindan nunca. Que luchen por sus sueños, es la única manera de lograr que se cumplan.
Discografía
Ha grabado dos videos con su grupo, Tu vida loca y A la americana. El primero de los videos estuvo nominado a los Premios Lucas 2010. Luego vio la luz su primera producción discográfica con la Egrem, titulada Empezar de cero. Lo denominó así por marcar el inicio de su carrera como músico. En el disco incluye varios temas del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque. Dos de ellos inéditos y otro muy conocido: Qué le pasa a esa mujer.
