Juanma Lorente, abogado: “Que la empresa no te dé trabajo durante tu jornada también es acoso laboral”
Cuando se habla de acoso laboral, la imagen más habitual suele estar asociada a gritos, humillaciones públicas o enfrentamientos directos en el lugar de trabajo. Sin embargo, existen prácticas mucho más discretas que, pese a pasar desapercibidas, pueden tener un impacto psicológico igual o incluso mayor. Una de ellas es la privación deliberada de tareas durante la jornada laboral, una conducta que, según advierten expertos en derecho laboral, puede constituir acoso.
El abogado laboralista Juanma Lorente ha puesto el foco en esta realidad a través de un vídeo difundido en redes sociales, donde lanza un mensaje claro y directo: “Que la empresa no te dé trabajo durante tu jornada también es acoso laboral”.
Un acoso que no hace ruido, pero deja huella
Lorente explica que el error más común es limitar el concepto de acoso a las conductas explícitas. “Estamos demasiado acostumbrados a identificar el acoso laboral con gritos, insultos, descalificaciones dentro de la oficina”, señala. Frente a esa idea, advierte de la existencia de “una forma de acoso laboral igual de grave pero más silenciosa”.
Según relata, se trata de situaciones en las que el trabajador acude cada día a su puesto, cumple su horario, pero no recibe tareas ni responsabilidades reales. “He tenido clientes que directamente en la empresa, como se lo podía permitir, le dejaban toda su jornada laboral mirando al techo y viendo cómo sus compañeros estaban hasta aquí de trabajo”, afirma.
Lejos de ser una mala organización puntual, el abogado subraya que estas prácticas suelen tener un objetivo claro. “Es la forma que tiene la empresa de intentar hacerte ver que eres un inútil, que no vales para nada y de esa manera intentar que te vayas por tu cuenta de la empresa”, explica en el vídeo.
Este tipo de estrategias encajan en lo que la jurisprudencia denomina mobbing o acoso laboral por vaciamiento de funciones, una conducta que busca el desgaste psicológico del trabajador para forzar una salida voluntaria sin asumir un despido.
El impacto de esta situación no es menor. La inactividad forzada puede generar ansiedad, pérdida de autoestima, aislamiento y una sensación constante de inutilidad. Lorente lo resume con contundencia: “Y ojo, esto es gravísimo”.
En algunos casos, la situación llega a extremos difíciles de sostener. “He tenido clientes que incluso le quitaban trabajo a compañeros para intentar tener algo que hacer durante su jornada”, relata. Una escena que ilustra el nivel de deterioro profesional y personal al que puede llegar una persona sometida a este tipo de acoso.
Qué dice la ley sobre estas conductas
Aunque el Estatuto de los Trabajadores no utiliza expresamente el término “acoso laboral”, sí protege la dignidad del trabajador y su derecho a una ocupación efectiva. La falta intencionada de trabajo, mantenida en el tiempo y con ánimo de menoscabar, puede vulnerar estos derechos y dar lugar a responsabilidades para la empresa.
Los tribunales han reconocido en distintas sentencias que el vaciamiento de funciones, la marginación profesional o la inactividad impuesta pueden constituir acoso laboral cuando existe una finalidad de degradación o expulsión.
Juanma Lorente insiste en que quienes viven esta situación no deben minimizarla ni pensar que es fruto de su imaginación. “Si estás en esta situación, muévete, reclama. No te lo estás imaginando”, advierte. Y concluye con una afirmación tajante: “Esto es acoso laboral”.
