H
ansi Flick ha vuelto a conseguir que el Barça sea un equipo. Si a inicios de temporada se percibía una cierta dependencia y engreimiento por parte de Lamine Yamal, ahora podemos constatar que no dependemos de un crack. Este es un dato revelador porque, aún, cuando un portero descomunal como
Joan Garcia es capaz de mantenerte vivo en un partido como el que se vivió en
Cornellà o que
Raphinha sea el alma motivadora del resto de compañeros, el conjunto aporta y nadie resulta imprescindible. Ahí están la actitud de
Fermín, las ganas de
Roony, las aportaciones de
Rashford, la polivalencia de
Eric, el compromiso de
Gerard Martín, la clase de
Bernal...
Seguir leyendo...