Pues el Real Madrid ya está en la final del próximo domingo. Desde ese ultimátum jamás explicitado a
Xabi Alonso, pero conocido por todos y cacareado hasta la saciedad por la central lechera, el equipo blanco ha ganado todos sus encuentros. De penalti, a la remanguillé, con fortuna o con solvencia, con
Mbappé o con
Gonzalo, pitando a
Vinicius o pitándole todavía más, las victorias han ido cayendo una tras otra. Tras esos 3 puntos de 12 en Liga, empatando ante Rayo, Elche y Girona, y perdiendo en el Bernabéu contra el Celta y saliendo derrotados en casa también ante el City, se dijo que otro pinchazo ante el Alavés, el Talavera o el Sevilla, Xabi Alonso iba a ser apartado del cargo. Desde entonces, seis partidos, seis victorias y el equipo de
Florentino plantado de nuevo en la final. O, lo que es lo mismo, otra ocasión de título que a los de
Simeone les pasa de largo. Total, otro Barça-Madrid en Arabia. Nada nuevo en la Supercopa. Se repetirá el Clásico, igual que en los tres años precedentes. Y, hasta ahora, estas tres finales se han decantado claramente para un lado o para otro. Y, lo más significativo, es que quien ha ganado la final se ha llevado también el título de esa temporada en juego. El 3-1 del título con
Xavi Hernández fue el espaldarazo para una Liga ganada con solvencia. El 4-1 a favor del Real Madrid, al año siguiente, también auguró la supremacía blanca en una Liga en la que supo aprovechar los patinazos culés y los regalos arbitrales.
Hansi Flick, con su 5-2 del pasado curso, ganó su primer título como barcelonista, al que siguieron Copa y Liga. Ojo, pues, porqué viendo los precedentes, quizá con el título de domingo, pueden caer dos.
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