El fruto seco más potente según un experto en fitness: pocos lo usan como deberían
Un superalimento que pasa desapercibido
En el mundo de la nutrición, muchos alimentos son reconocidos por su valor energético o vitamínico, pero pocos alcanzan el nivel de equilibrio que ofrece este fruto seco. Luis Monteagudo asegura que está muy por encima del resto por su capacidad para reforzar el organismo y prevenir enfermedades.
No se trata solo de calorías o proteínas: su impacto en la salud cardiovascular, el sistema nervioso y la reducción de la inflamación crónica lo convierten en una pieza clave para cualquier dieta bien estructurada.
Propiedades únicas que lo hacen destacar
Este fruto seco concentra una serie de nutrientes difíciles de encontrar juntos en un solo alimento. Entre ellos:
- Ácidos grasos saludables: especialmente monoinsaturados, beneficiosos para el corazón.
- Proteínas vegetales: esenciales para el mantenimiento muscular y la saciedad.
- Fibra: ayuda a regular el tránsito intestinal y estabiliza los niveles de azúcar en sangre.
- Magnesio, fósforo y vitamina E: fundamentales para funciones neuromusculares y antioxidantes.
Protección cardiovascular científicamente respaldada
Monteagudo cita estudios que muestran cómo el consumo habitual de este alimento puede reducir hasta en un 30 % el riesgo de enfermedades del corazón, si se toma en cantidades adecuadas dentro de una dieta equilibrada. También se ha asociado a una mejora en los niveles de colesterol y presión arterial.
Aliado contra el estrés y la inflamación
Gracias a su riqueza en magnesio y compuestos antioxidantes, este fruto seco ayuda a controlar la inflamación sistémica, una de las causas ocultas de muchas patologías crónicas. También tiene efectos positivos sobre el estado de ánimo y la calidad del sueño.
Cómo integrarlo correctamente en tu dieta
Uno de los errores más comunes es consumirlo en exceso o dentro de mezclas poco saludables. Monteagudo recomienda:
- Un puñado al día (20-30 g) como snack o complemento de ensaladas.
- Evitar las versiones saladas o con azúcar añadido.
- Utilizarlo en recetas saladas como cremas o platos de cuchara.
- Incluirlo en el desayuno junto con yogur natural o frutas.
Precauciones y recomendaciones finales
El principal riesgo no está en el fruto seco en sí, sino en su mal uso. Consumido como topping en postres ultraprocesados o en grandes cantidades puede desequilibrar la dieta. La clave, según Monteagudo, es la moderación y el contexto nutricional.
Incorporarlo de forma diaria, sin alterar el balance calórico total, es una estrategia eficaz para mejorar la salud metabólica y la longevidad. Su perfil nutricional lo convierte en un imprescindible para quienes siguen dietas basadas en evidencias científicas.
Este fruto seco, tantas veces ignorado o mal empleado, podría ser uno de los mejores aliados para quienes buscan rendimiento físico, control del peso y prevención de enfermedades.
