Defensa compró 34 toneladas de armamento a Israel en 2025
El Ministerio de Defensa compró 34 toneladas de armamento a Israel durante 2025, según datos oficiales del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. La información va de enero a octubre, y es provisional a falta de certificar las operaciones, pero muestra que el departamento de Margarita Robles comerció con empresas militares hebreas durante todos esos meses, a excepción de septiembre. En total han sido 33.997 kilos de «armas y municiones», así como «accesorios», que España compró a Israel por 16.219.038 euros.
La postura del Gobierno respecto a la adquisición de material bélico al país que dirige Benjamin Netanyahu ha sido clara desde que comenzó la invasión de la Franja de Gaza. Al menos de palabra. El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, fue uno de los líderes mundiales más beligerantes respecto a la actuación israelí. Ello le ha provocado varios enfrentamientos diplomáticos, como la retirada de la embajadora hebrea de Madrid, Rodica Radian-Gordon, hace ahora dos años.
Según los datos del Ministerio de Economía, el mes con mayor volumen de importaciones de armas desde Israel por parte de Defensa fue mayo. Entonces, el Ministerio de Margarita Robles gastó 5,96 millones de euros. La información consultada por LA RAZÓN señala que los bienes «estarían asociados a programas estratégicos del Ministerio de Defensa» y que serían utilizados por ese mismo organismo.
Así, Economía desgrana el gasto mes a mes de Defensa en munición israelí. Además de material para «programas estratégicos», hay otro tipo de compras que se refieren a piezas no «esenciales», es decir, cuya ausencia impide que un arma de fuego funcione correctamente. Este tipo de adquisiciones son las de menor cuantía durante todo el año.
En octubre de 2024, la propia Robles indicó que España no había comprado munición ni armamento a Israel desde el inicio de la invasión de Gaza. La ministra envió una carta a sus socios de Gobierno, Sumar, asegurando que sólo quedaban algunos contratos pendientes y que lo único que estaba firmando Defensa con Israel eran licitaciones para reparaciones y repuestos.
El Gobierno aseguró que pondría en marcha un embargo efectivo sobre cualquier tipo de material militar que saliese del país hebreo. Sin embargo, las disputas internas y las dificultades técnicas a la hora de prescindir del material israelí dilató la decisión hasta el pasado mes de septiembre, cuando el día 23 lo aprobó el Consejo de Ministros. Se prohibieron las exportaciones con destino a ese país y las importaciones con origen en él tanto del material de defensa como de los productos y la tecnología de doble uso.
Con ese veto oficial sobre la mesa, y una vez aprobado, la documentación de Economía muestra que Defensa se lo saltó en octubre. Entonces adquirió componentes israelíes «no esenciales» por valor de 256,72 euros que no estaban sujetos a licencia de importación.
Las balas
El problema público para Margarita Robles surgió porque un día antes de que mandase la misiva, la Guardia Civil firmó un contrato con la compañía israelí IMI Systems para adquirir casi 20 millones de balas para las pistolas reglamentarias por un valor de 6,6 millones de euros. El Ministerio de Defensa tiene competencias sobre la Benemérita, aunque no en materia de contratación.
Esa adjudicación se convirtió en un quebradero de cabeza para el Gobierno. Los partidos a la izquierda del PSOE, Sumar incluido, se revolvieron y pidieron dimisiones tanto en el Ministerio del Interior, como en la propia Defensa. El responsable de seguridad, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que el contrato se iba a cancelar. Los meses pasaron, y ante la inacción de Interior, se terminó adjudicando.
La noticia de que su equipo no había podido hacer nada llevó a Marlaska a uno de sus momentos más duros al frente del Ministerio. Algunas fuentes aseguran que es la vez que más cerca estuvo de dimitir. Quien sí lo hizo por aquellas fechas fue su secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, amigo íntimo del ministro y una persona que le acompañó desde el primer momento en su andadura política. Fuentes oficiales desligaron la dimisión del «patinazo» con las balas israelíes, aunque la actitud en privado y en público del presidente Sánchez respecto al asunto no sentó nada bien en Castellana 5, sede de Interior.
