Guatemala fija postura cautelosa ante la situación en Venezuela
El Gobierno de Guatemala reaccionó a la escalada de tensión en Venezuela con un pronunciamiento centrado en el respeto al derecho internacional y el rechazo a acciones militares unilaterales.
Es noticia. El Gobierno de Bernardo Arévalo expresó su preocupación por el deterioro del escenario regional y llamó a frenar cualquier acción militar unilateral.
- "El Gobierno de la República de Guatemala observa con profunda preocupación la situación en Venezuela, incluyendo los reportes de explosiones y ataques aéreos registrados en las últimas horas", detallaron.
- Reiteró su convicción de que la paz y el respeto al derecho internacional deben prevalecer sobre cualquier forma de confrontación militar, por lo que hace un llamado a cesar cualquier acción militar unilateral.
- Reafirmó "su compromiso con los principios consagrados en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, en particular el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados, la prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza y la solución pacífica de las controversias".
Visto y no visto. La posición guatemalteca contrasta con la de otros gobiernos que adoptaron posturas más definidas frente a los hechos ocurridos en Venezuela, pues evitó respaldar operaciones armadas y no valoró el proceso judicial abierto en Estados Unidos ni sus implicaciones políticas.
- Por su parte, el presidente argentino Javier Milei celebró públicamente la detención de Maduro y la acción judicial estadounidense.
- México y Colombia condenaron de forma explícita las acciones militares y activaron medidas consulares y preventivas.
- Guatemala optó por un lenguaje moderado, evitando alinearse abiertamente con alguno de los bloques regionales.
Lo que sigue. La evolución del conflicto y del proceso judicial en EE. UU. podría obligar a Guatemala a definir con mayor claridad su posición.
- La ONU podría convertirse en el principal espacio donde el país exprese su postura.
- Por ahora, Guatemala mantiene una línea de prudencia diplomática, sin involucramiento directo.
