España enfría su apuesta por el coche eléctrico en ciudad: cae el apoyo
El Foro de Movilidad Alphabet 2025 presenta sus cifras más recientes y revela una tendencia que los datos técnicos y las sensaciones en la calle ya anticipaban: solo el 36 % de los españoles considera que un coche 100 % eléctrico es la solución ideal para la movilidad urbana, frente a más de 40 % el año anterior.
Este descenso de 7 puntos porcentuales respecto a 2024 marca un punto de inflexión en la percepción social hacia los vehículos eléctricos puros (BEV, por sus siglas en inglés). La respuesta del mercado y de los conductores no se traduce directamente en ventas (estas siguen creciendo) pero sí en la forma en que se interpreta la movilidad urbana sostenible.
Percepción en cifras: ¿qué está fallando?
| Aspeto | % de españoles que lo ven como obstáculo |
|---|---|
| Precio elevado | 28 % |
| Autonomía limitada | 26 % |
| Escasez de puntos de recarga | 23 % |
El olor a gasolina ya no domina las ciudades, pero la ansiedad por la autonomía —esa sensación de “¿llegaré?” que todos hemos sentido alguna vez al arrancar— sigue marcando la conversación. El precio de adquisición, pese a ayudas y descuentos, sigue siendo señalado por más de una cuarta parte de los encuestados como el principal freno para decantarse por un BEV en ciudad.
¿Y la recarga?
- Solo el 27 % de los españoles afirma tener acceso a un punto de recarga en su plaza de garaje privada.
- El 51 % recurre a puntos públicos o compartidos (centros comerciales, gasolineras).
- Un preocupante 20 % no tiene acceso a ningún tipo de recarga.
El chasquido metálico de una pistola de aire comprimido en un taller es ya más frecuente que el sonido de un enchufe cargando un coche eléctrico en muchos barrios. Esta situación explica, en parte, por qué los híbridos que dependen menos de ese soporte, ganan adeptos entre quienes aún no confían plenamente en el eléctrico puro.
Diferencias por edades y el auge de otras soluciones
El informe también desglosa la percepción por edades y muestra que, aunque los jóvenes (18‑30 años) siguen siendo los más optimistas, su apoyo ha caído del 53 % al 45 % en solo un año. En mayores de 60 años, apenas 29 % ve al coche eléctrico como respuesta a los retos de la movilidad urbana.
Mientras tanto, alternativas como la bicicleta eléctrica, el patinete, y el transporte público ganan protagonismo en los desplazamientos diarios. El tráfico de Madrid y Barcelona huele menos a diésel, pero la gente camina más, usa más el bus y mira con pragmatismo opciones mixtas.
Técnicamente hablando: ¿es el eléctrico urbano una quimera?
Técnicamente, los eléctricos puros han avanzado a pasos agigantados: autonomías WLTP por encima de 400 km incluso en compactos, par instantáneo y emisiones cero reales dentro de la ciudad. Sin embargo, la percepción de que “no es para mí” crece al mismo ritmo que la cuenta del taller cuando el coche térmico pasa su ITV.
La falta de infraestructura (especialmente en edificios antiguos sin garaje) sigue siendo la piedra angular de la resistencia. En muchos casos, el acceso a un punto de recarga sigue dependiendo de terceros, lo que añade una capa de incertidumbre al cálculo de coste‑beneficio que hace cada conductor urbano.
Comparativas rápidas
Frente a los eléctricos puros, los híbridos enchufables y los convencionales modernos con microhibridación ofrecen hoy un equilibrio entre flexibilidad y sostenibilidad. No son la solución definitiva, pero su menor ansiedad de autonomía y mejores costes de uso los hacen más atractivos para un segmento creciente de población urbana.
La pregunta que queda en el aire es si esta percepción es temporal, producto de una infraestructura insuficiente o si marca un replanteamiento más profundo de cómo pensamos la movilidad en las ciudades de España.
De momento, los datos oficiales del Foro de Movilidad Alphabet sirven como termómetro de una realidad cambiante: el coche eléctrico enfrenta ahora el reto no solo de mejorar sus cifras técnicas sino de reconquistar la confianza de quien lo ve como la solución urbana ideal.
